lunes, 17 de octubre de 2011

EL ARTE MUEBLE PALEOLÍTICO EN LA PENÍNSULA IBÉRICA.


1.      INTRODUCCIÓN.

2.       ¿QUÉ ES EL ARTE MUEBLE?
-          Definición.
-          Clasificación tipológica del arte mueble.

3.       HISTORIA DE LA INVESTIGACIÓN.

4.       TEORÍAS INTERPRETATIVAS.

5.       PRINCIPALES SOPORTES DEL ARTE MUEBLE.

6.       TEMÁTICA REPRESENTADA.

7.       DISTRIBUCIÓN DE YACIMIENTOS.

8.       CONCLUSIÓN.

BIBLIOGRAFÍA.


             1. INTRODUCCIÓN.
El arte mueble paleolítico, a diferencia del arte parietal, fue clasificado inmediatamente como tal, desde el descubrimiento de la primera pieza de arte mobiliar en la cueva de la Madelaine  (Francia) en el año 1864, mucho antes que se descubriera el arte rupestre parietal. Se trataba de un fragmento de marfil en el que estaba representado un mamut.
Este tipo de arte es representado sobre herramientas de uso cotidiano y armas como buriles, azagayas, propulsores, bastones de mando, agujas, cuentas de collar, etc., así como grabados sobre rocas, conchas de moluscos, estatuillas de piedra (venus) y todo tipo de representaciones artísticas sobre objetos transportables.
Como el arte parietal, ha sido objeto de numerosas interpretaciones y teorías desde su aparición. También ha sido utilizado como fósil guía para obtener dataciones del arte parietal el que hasta ahora había sido considerado como verdadero arte paleolítico, siendo en parte marginado el arte mueble hasta la actualidad en que ha tomado mayor importancia. De hecho, muchos investigadores no le consideraban propiamente un arte o simplemente un complemento del “arte paleolítico verdadero” que no es otro que el arte parietal.
El arte mueble no ha sido ajeno a las teorías interpretativas desde su aparición en el siglo XIX así como su funcionalidad. Se trata de un tema muy controvertido, pero desde el principio, los investigadores han intentado buscar un significado a este tipo de arte con las dificultades que ello conlleva.
 

2.      ¿QUÉ ES EL ARTE MUEBLE?

-          Definición.
Conocemos por arte mueble paleolítico al conjunto de realizaciones plásticas, pintura, escultura y grabados, realizado durante el Paleolítico Superior sobre objetos de uso cotidianos: líticos, de hueso, asta, marfil, madera, etc., que pueden ser transportados.
En algunos casos, parece que la posesión de este tipo de objetos debió tener algún significado que actualmente desconocemos, mientras que otros objetos debían ser utilizados normalmente.
-          Clasificación tipológica del arte mueble.
Existe una gran diversidad con respecto a los soportes utilizados para representar este arte y por supuesto, en la tipología de los objetos y su funcionalidad que contienen arte mueble.
. Herramientas y armas: propulsores, varillas, arpones, azagayas, espátulas, bastones, etc.
. Objetos rituales y religiosos: pequeñas esculturas (venus), huesos grabados, plaquetas.
. Objetos colgantes.
De la misma manera, existe variedad temática, desde motivos geométricos, zoomórficos, humanos, etc., así como de técnicas empleadas.

3.      HISTORÍA DE LA INVESTIGACIÓN.
El arte mobiliar fue aceptado tempranamente como paleolítico, contrariamente a lo ocurrido con el arte parietal, que incluso fue puesta en duda su autenticidad desde el primer descubrimiento de las pinturas rupestres de la cueva de Altamira por Marcelino Sanz de Sautuola en Santillana de Mar (Cantabria) en el año 1879, hasta el 1902 en que Cartailhac y H. Breuil visitan la cueva y se sitúa cronológicamente en el Paleolítico Superior.
Sin embargo, el arte mueble, como decía, fue aceptado desde 1864 en que Edouard Lartet descubre en la cueva de la Madelaine (Dordoña, Francia) un fragmento de marfil  en el que se representaba una imagen de de mamut.

Desde 1834 había sido descubierto por Brouillet en la cueva suiza de Chaffaud, un hueso grabado con dos ciervas, aunque no serían consideradas prehistóricas hasta después de algunos años y sobre todo, no fueron aceptadas las capacidades cognitivas suficientes para la elaboración de este arte por muchos investigadores y especialmente por la sociedad, hasta los años 60 del siglo XIX.

En España, que es el ámbito y materia de estudio de este trabajo, no existirá una investigación prehistórica como tal y serán algunas publicaciones que se traducirán al castellano durante los años setenta del siglo XIX y siempre bajo la sospecha de la Iglesia Católica muy conservadora y reaccionaria durante todo el siglo, contra el liberalismo, la ciencia y todas las publicaciones extranjeras, las que irán preparando el camino para la investigación en nuestro país. Las instituciones dedicadas a la investigación prehistórica eran ese momento la Sociedad Española de Historia Natural y la Escuela de Antropología.

Sin embargo, sería a comienzos del siglo XX el momento en que se multiplicarán los esfuerzos en la investigación del arte paleolítico. Como había dicho anteriormente, el arte mobiliar fue tratado desde el principio como complemento del arte parietal, aún habiéndose descubierto con anterioridad y tratándose en muchos casos como una herramienta de datación siempre y cuando aparece en su contexto ya que también, por su propia naturaleza es fácilmente descontextualizado.
Durante esos comienzos de siglo, van a sobresalir investigadores incansables como Alcalde del Río, Breuil y Obermaier entre otros, llevando a cabo estudios e investigaciones sobre la gran multitud de yacimientos descubiertos en toda la zona cantábrica y suroeste francés. Igualmente fructífera será la aparición de numerosas piezas de arte mueble en las nuevas cuevas descubiertas como Covalanas, La Haza, Hornos de la Peña, El Castillo, El Pendo, El Pindal, etc.

Para facilitar su estudio, se han diferenciado varias zonas geográficas dentro en la Península Ibérica, siendo la zona cantábrica la más importante, tanto cuantitativa como cualitativamente, con respecto a la aparición de arte mueble en los distintos yacimientos.

Con respecto a la historiografía de esta zona cantábrica, tenemos dos manuales que han sido referencia obligada para iniciarse o profundizar en el estudio del arte mueble. Se trata en primer lugar, del trabajo realizado en 1973 por I. Barandiarán que recoge de forma crítica todas las piezas encontradas hasta ese momento en la zona y las ordena de forma sintética, como venía advirtiendo en este trabajo que debían hacerse los trabajos, desde lo particular de cada yacimiento hasta la generalidad de las conclusiones.

De manera distinta y de gran relevancia también será el trabajo de Mª S. Corchón en 1986 que ordenará por periodos del Paleolítico Superior e irá desde la generalidad hasta la particularidad de los temas, soportes, técnica, etc.

Durante los años 80 y 90 se dieron grandes avances en todo lo referido a dataciones de los objetos de arte mueble, posibilitando así una cronología más fiable y una clasificación mucho más concreta al utilizar diversos medios de datación. De esta forma han aparecido numerosos trabajos.

Existen numerosos trabajos que estudian los periodos paleolíticos, técnicas, soportes, etc., y los manuales mencionados de Barandiarán y Corchón han sido continuamente actualizados por sus autores.

Desde su descubrimiento, el arte prehistórico en general y el arte mueble en particular,  suscitó el enigma de su significado y los investigadores han interpretado este arte con grandes teorías generalistas que pretenden reducir la capacidad artística y cognitiva de sus autores tanto en el espacio como en el tiempo.


4.      TEORÍAS INTERPRETATIVAS.
Una primera apreciación sería el hecho de que desde los primeros momentos de la aparición del arte rupestre paleolítico a las sociedades modernas se haya omitido en su estudio al hombre que lo creó.
Desde el descubrimiento de este arte hace ya más de 150 años, los investigadores han hecho diversas propuestas sobre la interpretación  del arte rupestre paleolítico. La desconfianza, cuando no la negación de las teorías evolucionistas fueron remitiendo después de la primera oleada de descubrimientos durante el siglo XIX, gracias entre otros a Boucher y Lubock que permitieron que se reconociese este arte como realizado por hombres modernos que habitaban en cuevas hacía milenios y que tenían capacidades artísticas.
Una vez asumida la posibilidad de autenticidad de este tipo de arte, la primera interpretación fue propuesta por E. Lartet, H. Christy (E.Lartet, H Christy 1865-1875) y E. Piette (E. Piette 1907) y sería la del “arte por el arte” o simple decoración de las estancias ya que sus habitantes tendrían grandes periodos de inactividad y despojándoles de la capacidad de abstracción necesaria para ser llevados por motivaciones religiosas. El “arte por el arte” como motivación de la representación del entorno va a ser muy pronto reemplazada por el totemismo al ser comparadas sus obras con las de los aborígenes, entre otros australianos. Según Rick Gore en su artículo de la edición especial de la prestigiosa revista científica “National Geographic” España. “La evolución del hombre:  de África a Atapuerca”, en el que cuenta como una aborigen australiana es capaz de representar espíritus míticos, lugares sagrados y tótems animales mientras que le explica que todos los hombres serían artistas y tendrían la capacidad de realizar esas representaciones si nuestra cultura no “hubiese expulsado esa capacidad de nuestro interior”.
Los primeros años del siglo XX fueron muy fructíferos en cuanto a aparición de yacimientos como de investigación e interpretaciones sobre el arte paleolítico. En estos momentos, también se comenzaron a desvincular del totemismo algunos investigadores, para contemplar otra posible teoría. Sería Salomón Reinach en 1903 el primero en plantear la teoría de la magia simpática, que consistía simplemente en la pretensión de poder influir el artista a través de sus composiciones en determinados actos de la vida diaria, como serían la caza, la fertilidad, etc. Más tarde, otros investigadores como Breuil, adoptaron esta teoría con mayor o menor rigor. Hemos pasado del arte por el arte, la simple decoración de naves y cuevas al totemismo y de éste a la magia simpática y propiciatoria a lo religioso que llegaría hasta los años sesenta del siglo XX, mezclando todo lo anterior con brujos y ritos.
Serían Leroi Gourhan y  Emperaire quienes plantearían una nueva visión: el estructuralismo con introducciones como las relaciones sociales, etc. Se criticaba las anteriores teorías, especialmente la religiosa y se incidía en que no podemos explicar el pasado basándonos en reconstrucciones actuales realizadas sobre pueblos primitivos actuales. Se trata también de una nueva metodología, utilizando el método científico de forma general y con motivos sexuales enfrentados, simbología de pertenencia, etc. La reacción contra estas teorías vendrían del historicismo y el postelitismo. Balbín y Alcolea a principios del siglo XXI plantean el arte como medio expresivo y comunicativo multicausal y con relaciones del hombre con el territorio.


5.      PRINCIPALES SOPORTES DEL ARTE MUEBLE.
El arte mobiliar se asienta sobre múltiples soportes y tienen funcionalidades distintas.
-          Soportes de origen orgánico: marfil, asta y huesos de animales.
-          Minerales: sobre distintos tipos de piedras.
Según su funcionalidad podemos dividir:
. Herramientas y armas: propulsores, varillas, arpones, azagayas, espátulas, bastones, etc.
. Objetos rituales y religiosos: pequeñas esculturas (venus), huesos grabados, plaquetas.
. Objetos colgantes.
Propulsores: Se utilizaba para lanzar objetos y estaba construido con asta, madera o huesos de animal. Suelen tener un tamaño aproximado de unos 50 cm.
Varillas: Construida con asta de ciervo de unos 8 a 10 cm. De larga y 1 cm. De ancha.
Agujas: El material utilizado es el hueso y tienen una perforación en la parte superior y van decreciendo hacia la punta.
Azagayas: Se trata de armas arrojadizas que son lanzadas con los propulsores o realizadas para enmangar. Fueron construidas sobre asta, hueso o marfil y su decoración se suele limitar a motivos abstractos.
Espátulas: Se fabricaban en asta y hueso con motivos abstractos y no se conoce con exactitud su funcionalidad.
Bastones: Construidos con asta de ciervo y tradicionalmente interpretados como objetos relacionados con el poder. Fueron calificados como bastones de mando, aunque parece que su funcionalidad era como herramienta para fabricar otros útiles. Normalmente se representaban en ellos motivos naturistas con animales con animales grabados y como temas secundarios los geométricos y abstractos.
Venus: Se trata de esculturas de bulto redondo, generalmente de mujeres con los órganos sexuales muy desarrollados y realizadas en piedra fundamentalmente, asta, hueso, marfil, etc. Han sido objeto de muchas interpretaciones subjetivas a lo largo del tiempo.
Huesos grabados: Representaciones zoomorfas y geométricas sobre cualquier hueso de animales variados.
Plaquetas: Tallado o pintura sobre piedras de superficie plana con representaciones zoomorfas, humanas y también geométricas y abstractas.
Objetos colgantes: Son muy diversos, construidos con conchas, marfil, hueso y piedra. Son elementos que tienen un carácter ornamental y posiblemente de diferenciación social o sencillamente ritual o simbólico. La decoración es geométrica y zoomorfa.
En realidad, tenemos una idea muy limitada de la funcionalidad de estos objetos y de su significado.

6.      TEMÁTICA REPRESENTADA.
Como ya he dicho con anterioridad, la temática utilizada durante el Paleolítico Superior en los objetos que contienen arte mueble es muy variada y ha sido interpretada por los investigadores desde su aparición en el siglo XIX siguiendo las mismas tendencias que el arte parietal. Desde las teorías de “el arte por el arte”, pasando por el totemismo, magia simpatética, teorías estructuralistas, hasta la última tendencia chamánica renovada.
Los temas representados en los distintos soportes, son signos abstractos que van desde sencillos trazos hasta grafismos complejos de los que desconocemos su significado en una inmensa mayoría y alrededor de ¼ de las representaciones serían zoomórficas, destacando, dentro de éstas, las cabras salvajes, los cérvidos y los caballos sobre otras especies que resultarían minoritarias, enfrentándose así al bestiario representado en el arte parietal en el interior de las cuevas.
Los temas animales se ajustan a los distintos soportes, distorsionando así sus proporciones y apareciendo mezclados con signos en muchas ocasiones o formando un grupo de animales.
La figura humana también aparece representada aunque en una proporción mucho más baja que los signos y las figuras animales. Sin embargo, como ya he señalado, existe una escultura de bulto redondo típica del paleolítico en la que se realizan mujeres de piedra, arcilla, etc., son las conocidas venus.
Según indican los investigadores, parece ser que también existe una evolución de temas o estilos artísticos desde el inicio del paleolítico en el auriñacoperigordiense hasta el magdaleniense, pasando por el periodo solutrense. Se trataría de unos 25.000 a 30.000 años en los que la evolución del arte es una obviedad, llegando en el último periodo paleolítico o magdaleniense a una estilización muy delicada de las obras y a una evolución hacia un realismo estereotipado.

7.      DISTRIBUCIÓN DE YACIMIENTOS.
Sin duda alguna, el ámbito cantábrico es el más importante tanto por número de yacimientos con arte mueble, como por la gran cantidad de piezas encontradas y la calidad de estas obras.
Hasta ahora se venía poniendo el límite de esta zona en la zona central de la Comunidad Asturiana, sin embargo, recientemente está siendo excavada con éxito la cueva de Pena Grande en Lugo, extendiéndose así la frontera occidental otros 150 km. Aproximadamente. En esta cueva ha aparecido un colgante de piedra con perforación bicónica.
En la zona asturiana nos encontramos con numerosos yacimientos, desde los de la zona central: Entrefoces, Las Caldas y La Viña, La Lluera, Cueva Oscura, con gran cantidad de nuevos descubrimientos en las dos últimas décadas y con obras del solutrense y especialmente del magdaleniense con huesos con decoración abstracta, colgantes y algunos temas realistas, pasando por la cuenca del Sella con yacimientos como: Cueva de la Güelga, Cueva del Buxu, Cueva de los Azules, Tito Bustillo, o en la parte más oriental, casi en la frontera con Cantabria con yacimientos como: Cueva del Llonín, Cueva de la Riera, todas ellas, muy ricas en arte mueble, en todos los soportes, con toda la temática explicada anteriormente y en todos los niveles del Paleolítico Superior, con especial incidencia de obras en el Magdaleniense.
La Comunidad Cantábrica presenta también un rico patrimonio mobiliar paleolítico aunque menor que el asturiano, con yacimientos importantes como: El Juyo, Cueva Sovilla, Cualventi, Altamira, La Chora y el Pendo.
En la zona del País Vasco también se han encontrado numerosos útiles con arte mueble paleolítico, destacando también los descubrimientos obtenidos en el Magdaleniense y con yacimientos tan importantes como: Cueva Urtiaga, Laminak II.
En los últimos años han aparecido también al sur de Los Pirineos importantes yacimientos con piezas de arte mueble del Magdaleniense y el Epigravitiense.
Dentro de la Meseta, los descubrimientos de objetos que contienen arte mobiliar se limitan a un conjunto de plaquetas y dos piezas. Por este motivo no existen trabajos de investigación similares a los del área cantábrica o bibliografía tan numerosa. Existen, sin embargo, algunos trabajos específicos sobre yacimientos precisos que nos indican que el interior peninsular no fue una zona de vacío poblacional y en los últimos años se han descubierto numerosos yacimientos en el alto valle del Jarama y en la cuenca del Duero. La pieza más tempranamente descubierta es un bastón perforado con una cabeza de cabra grabada, hallado en la
Cueva del Caballón de Oña (Burgos), descubierta a principios del siglo XX.
En el ámbito mediterráneo y sur peninsular tampoco existen yacimientos que presenten secuencias de arte mueble similares a las obtenidas en los yacimientos cantábricos. En este caso, a diferencia de lo que ocurre en la Meseta, si que se han realizado trabajos generales sobre esta zona. A su vez, distinguimos tres áreas, la catalana, valenciana y de Andalucía Oriental.
En la actualidad se están realizando numerosos descubrimientos en todos estos núcleos descritos y numerosas piezas están siendo estudiadas sin haber sido ofrecidas aún al público general.
También se ha llegado a la conclusión de desdibujar el anterior planteamiento unívoco que mantenía una evolución de las piezas, tanto temática como por los soportes utilizados ampliando así tanto los límites geográficos como las técnicas, temas, etc.

8.      CONCLUSIÓN.
La primera apreciación a la que puedo llegar es el hecho de que la vida cotidiana y los objetos utilizados diariamente en las distintas actividades que desarrollaban los hombres del paleolítico estaban impregnados de este arte mueble. Se trata de una variedad que he explicado en los distintos epígrafes del trabajo, tanto de materiales, como de temas, etc., lo que nos lleva también a plantear una posible significación de este arte. En algunos casos, si se comprueba que solo fueron utilizados como ofrendas, sin darles ningún uso real, parece que estaríamos, como afirman muchos investigadores y casi todos los manuales y libros de texto que estudian los escolares, ante algún tipo de ritual religioso. En cualquier caso, bajo mi punto de vista, es difícil mantener la afirmación de que todo el arte mueble obedecería a causas religiosas y que los motivos que aparecen en los objetos realizarían la misma función que un crucifijo para los cristianos.
Otra apreciación que merece ser destacada es la tendencia a la homogeneización y generalización de este arte desde su aparición en el siglo XIX. La significación de este arte, creo que está muy lejos de ser comprendida, toda vez que los artistas que lo realizaron no pueden expresar ese significado y teniendo en cuenta el largo periodo que tratamos y la amplia zona geográfica en la que aparece. Por eso, parece claro que ninguna de las teorías interpretativas estudiadas puede dar una solución clara, aunque todas ellas pueden tener parte de razón en algunos de sus planteamientos.


BIBLIOGRAFÍA.

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JOSÉ LUIS ROMERO CARRETERO.

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