domingo, 9 de octubre de 2011

TEORÍAS INTERPRETATIVAS DEL ARTE RUPESTRE.

                  I.       INTRODUCCIÓN.
II. PRINCIPALES TEORÍAS INTERPRETATIVAS DEL ARTE RUPESTRE PALEOLÍTICO.
III.   PRESENTACIÓN DEL LIBRO: “CHAMANES DE LA PREHISTORIA” DE JEAN CLOTTES Y LEWIS-WILLIAMS.
IV.    CRÍTICA DE LA TEORÍA CHAMÁNICA.
V.      CONCLUSIÓN.
VI.    BIBLIOGRAFÍA.

I. INTRODUCCIÓN.
Lo primero que hay que tener en cuenta al afrontar este tema es la polémica que ha suscitado. Se trata de uno de los temas más controvertidos y debatidos dentro del estudio de la Prehistoria y especialmente en los últimos años ha llegado a una defensa a ultranza de algunas interpretaciones por parte de algunos investigadores e incluso de un intento de publicitar al gran público como axiomas esas interpretaciones imposibles de demostrar. También se ha dado una crítica feroz a esas teorías desde diversos campos con las respectivas réplicas.
Uno de los principales defectos que han cometido los investigadores desde la aparición de este tipo de arte paleolítico hace ya más de 150 años ha sido la interpretación de éste como algo unívoco y unicausal teniendo en cuenta sólo el punto de vista desde la actualidad o como mucho el de pueblos primitivos actuales que lógicamente están infectados por el paso de muchos milenios en contacto con otros seres humanos. Desde esa aparición, las distintas teorías han sido, el arte por el arte, totemismo, estructuralismo, magia simpatética, etc., siendo en la actualidad la teoría chamánica o chamanismo la que se había apoderado de una supuesta superioridad y presencia en los medios ya que había sido reactivada por los autores del libro “Chamanes en la Prehistoria” de Jean Clottes y Lewis Williams. Sin embargo, una vez perdida la cultura y desaparecidos los personajes que lo crearon resulta del todo imposible ofrecer con absoluta certeza cuáles fueron las motivaciones que llevaron a los artistas paleolíticos a realizar sus obras.


II. PRINCIPALES TEORÍAS INTERPRETATIVAS DEL ARTE RUPESTRE PALEOLÍTICO.

Una primera apreciación sería el hecho de que desde los primeros momentos de la aparición del arte rupestre paleolítico a las sociedades modernas se haya omitido en su estudio al hombre que lo creó.
Desde el descubrimiento de este arte hace ya más de 150 años, los investigadores han hecho diversas propuestas sobre la interpretación  del arte rupestre paleolítico. La desconfianza, cuando no la negación de las teorías evolucionistas fueron remitiendo después de la primera oleada de descubrimientos durante el siglo XIX, gracias entre otros a Boucher y Lubock que permitieron que se reconociese este arte como realizado por hombres modernos que habitaban en cuevas hacía milenios y que tenían capacidades artísticas.
Una vez asumida la posibilidad de autenticidad de este tipo de arte, la primera interpretación fue propuesta por E. Lartet, H. Christy (E.Lartet, H Christy 1865-1875) y E. Piette (E. Piette 1907) y sería la del “arte por el arte” o simple decoración de las estancias ya que sus habitantes tendrían grandes periodos de inactividad y despojándoles de la capacidad de abstracción necesaria para ser llevados por motivaciones religiosas. El “arte por el arte” como motivación de la representación del entorno va a ser muy pronto reemplazada por el totemismo al ser comparadas sus obras con las de los aborígenes, entre otros australianos. Según Rick Gore en su artículo de la edición especial de la prestigiosa revista científica “National Geographic” España. “La evolución del hombre:  de África a Atapuerca”, en el que cuenta como una aborigen australiana es capaz de representar espíritus míticos, lugares sagrados y tótems animales mientras que le explica que todos los hombres serían artistas y tendrían la capacidad de realizar esas representaciones si nuestra cultura no “hubiese expulsado esa capacidad de nuestro interior”.
Los primeros años del siglo XX fueron muy fructíferos en cuanto a aparición de yacimientos como de investigación e interpretaciones sobre el arte paleolítico. En estos momentos, también se comenzaron a desvincular del totemismo algunos investigadores, para contemplar otra posible teoría. Sería Salomón Reinach en 1903 el primero en plantear la teoría de la magia simpática, que consistía simplemente en la pretensión de poder influir el artista a través de sus composiciones en determinados actos de la vida diaria, como serían la caza, la fertilidad, etc. Más tarde, otros investigadores como Breuil, adoptaron esta teoría con mayor o menor rigor. Hemos pasado del arte por el arte, la simple decoración de naves y cuevas al totemismo y de éste a la magia simpática y propiciatoria a lo religioso que llegaría hasta los años sesenta del siglo XX, mezclando todo lo anterior con brujos y ritos.
Serían Leroi Gourhan y  Emperaire quienes plantearían una nueva visión: el estructuralismo con introducciones como las relaciones sociales, etc. Se criticaba las anteriores teorías, especialmente la religiosa y se incidía en que no podemos explicar el pasado basándonos en reconstrucciones actuales realizadas sobre pueblos primitivos actuales. Se trata también de una nueva metodología, utilizando el método científico de forma general y con motivos sexuales enfrentados, simbología de pertenencia, etc. La reacción contra estas teorías vendrían del historicismo y el postelitismo. Balbín y Alcolea a principios del siglo XXI plantean el arte como medio expresivo y comunicativo multicausal y con relaciones del hombre con el territorio.


III. PRESENTACIÓN DEL LIBRO: “CHAMANES DE LA PREHISTORIA” DE JEAN CLOTTES Y LEWIS-WILLIAMS.

En primer lugar, se plantea la pregunta de: ¿Por qué se realizan esas pinturas en el fondo de las cuevas?  Ya hemos visto en el apartado anterior como desde que aparecen las primeras pinturas rupestres, los investigadores han interpretado éstas de distintas maneras y con diversas teorías.
Se nos explica como estos dos investigadores, Jean Clottes, responsable de las investigaciones científicas en la cueva Chauvet (Francia) y prestigioso prehistoriador y el arqueólogo y antropólogo social surafricano, David Lewis-Williams toman contacto y el primero se interesa por los trabajos que durante diez años viene planteando el surafricano con respecto a las teorías chamánicas y el arte de los san.
Después de un trabajo práctico sobre algunas cuevas paleolíticas escribieron este libro para dar mayor difusión a sus investigaciones y las conclusiones obtenidas por estos dos investigadores, relacionando así, el arte de los san con el chamanismo y con el arte rupestre paleolítico.
El primer capítulo del libro nos introduce en las prácticas y creencias religiosas que conocieron los aventureros y descubridores europeos a la vez que iban descubriendo nuevas tierras. Se nos habla de lo que serían los auténticos chamanes y el origen de este término como personas que “…entran en trance, de manera pasiva o bien de forma desenfrenada, con el fin de curar a los enfermos, causar los cambios de tiempo deseados, predecir el futuro, controlar el desplazamiento de los animales y conversar con los espíritus y los animales-espíritu.” En ese mismo apartado se asemejan todos los nativos, tanto de Mongolia como de Suráfrica o América e incluso habla de una semejanza en el tiempo llevándolo así hasta el paleolítico superior europeo.
Con la misma naturalidad, los autores nos explican las distintas formas de alteración de conciencia y la asemejan a todos los hombres en espacio y tiempo, llevando nuevamente esta teoría hasta los hombres que realizaron el arte parietal paleolítico.
“Las etapas del trance” es uno de los aspectos más controvertidos del libro. Los autores nos explican que está supuestamente probado desde la neuropsicología la existencia de tres etapas o estadios de trance. El primero, sería el más simple y aparecerían formas geométricas sencillas con colores vivos y en continuo movimiento. En el segundo estadio, los supuestos chamanes interpretan esas formas geométricas con objetos o animales, mientras que en el tercer y último estadio tendríamos las verdaderas alucinaciones, pudiendo ver animales, personas, etc., e incluso sensaciones propias de transformación, de vuelo, etc.
En este aspecto, los autores, también pretenden hacernos ver que aunque haya gran diversidad en las formas de acceder a estos estados alterados de la conciencia, al final, en todos los lugares del mundo y en todos los tiempos, el hombre moderno ha tenido un comportamiento muy parecido en relación al “chamanismo”. Las formas de iniciación también son explicadas en los distintos lugares, así como de forma breve, también las maneras de producir ese estado, como las drogas, sonidos agudos, etc.
Para finalizar el primer capítulo, se asegura que los fundamentos de la neuropsicología son los causantes de la aparición del arte parietal paleolítico y se hace una detallada descripción del arte chamánico de los san, el mundo subterráneo y sus creencias y ritos.
En el capítulo segundo se repasan los yacimientos de arte parietal paleolítico, su homogeneidad dentro de la franja franco-cantábrica, se concreta en el tiempo y en el espacio. Se nos explican los motivos que aparecen en estas pinturas, los animales, signos, humanos. Los autores, nos explican como dentro de este arte, durante más de 25.000 años las representaciones de animales han sido una constante, aunque no animales cualquiera, siempre atendiendo a unos supuestos intereses deliberados de los artistas ya que muchos de esos animales no aparecen en ninguna representación conocida hasta ahora y la proporcionalidad de otros de los más comunes es muy baja, primando los grandes herbívoros como los bisontes. Se nos explica, sin embargo, que en Suramérica la representación de pájaros y serpientes, no muy habituales en el entorno, no es por cuestiones de alimentación y que obedecen a una interpretación chamánica que sería el paso de un mundo a otro. Así mismo, nos cuentan como además de esta homogeneidad de especies escogidas para la representación, también las formas de plasmarlos en las paredes son las mismas, de perfil, flotando en el aire, sin respetar las proporciones entre individuos, etc.
Con respecto a la representación humana, se nos explica pequeña representación dentro del arte paleolítico y su sencillez y “esquematismo”, sin ropajes y sin representaciones totales de los seres humanos. Sin embargo, son numerosas las manos en negativo, especialmente en el auriñaciense y las representaciones de los órganos sexuales tanto femeninos como masculinos, a lo largo de todo el Paleolítico Superior. Una consideración especial merecen las representaciones de seres antropomorfos que jugarían un papel especial en el paso o conversión del chamán en algún animal, dentro de ese proceso de alteración de la conciencia y propio del tercer estado del trance.
Los signos, símbolos y otros trazos indeterminados son otros de los temas que aparecen en el arte paleolítico, asociando los signos especialmente a los animales sin poder llegar a entender su significado.
De igual forma, se reconoce que no todas las pinturas rupestres fueron realizadas en lugares casi inaccesibles de las profundidades de las cuevas. Esta teoría avalaría las teorías chamánicas que los autores del libro vienen defendiendo. Se reconocen hasta un 42% de yacimientos al aire libre, aunque por cuestiones obvias, debieron de ser mucho más numerosos aunque la mayoría hayan desaparecido para siempre. De todas formas, se hace especial hincapié en la utilización de las profundidades de las cuevas para realizar las pinturas, a la vez que se defiende el hecho de que los juegos de luces, la utilización de pigmentación roja y negra casi en exclusiva eran los principales objetivos de este arte parietal.
Finalmente, se hace una crítica a las teorías estructuralistas, mientras se defiende la intencionalidad de crear estas pinturas rupestres en las profundidades de las cuevas dentro de una gran homogeneidad de motivos, tanto faunísticos, como simbología y seres antropomorfos. Se llega a la conclusión de que sería muy “ingenuo” el hecho de pretender catalogar todo el arte del Paleolítico Superior bajo una misma explicación global, sin embargo, también dan a entender que el hecho mismo de la realización de las pinturas rupestres bajo las características explicadas anteriormente, podría estar relacionada con una “religión chamánica”, cuyos santuarios serían las profundidades de las cuevas y las representaciones serían los símbolos externos.
El tercer capítulo es destinado a realizar un estudio sobre la evolución de las teorías interpretativas del arte rupestre paleolítico desde su aparición en el siglo XIX. Se realiza un análisis detallado de las principales teorías y una crítica nada constructiva de todas ellas para aparecer como única posibilidad entre todas las demás, la teoría chamánica que nos presentan estos dos autores.
Es cierto, que lo primero que cabe preguntarse al encontrarnos con este arte, es ¿porqué fueron realizadas estas pinturas? ¿cuál fue la motivación que llevo a realizarlas? En el apartado 1 de este trabajo, realice una descripción detallada de la evolución de las principales teorías para la explicación de este arte a través del tiempo. En este caso, los autores del libro, Jean Clottes y David Lewis-Williams, se formulan las mismas preguntas y repasan todas las explicaciones posibles y argumentadas que han sido expuestas desde el descubrimiento de las pinturas prehistóricas.
Los autores se hacen una pregunta muy lógica para dar por válidas algunas de estas teorías: “¿Cómo y sobre qué fundamentar una interpretación?”. Así tenemos, en principio: el arte por el arte, el totemismo, la magia simpatética y las teorías estructuralistas.
Con respecto a la teoría del arte por el arte, dicen que fue la primera en aplicarse una vez descubiertos los primeros objetos de arte mobiliar y observar su decoración. Se dice en el libro que se trata de una explicación simple y como cada teoría parece estar motivada por el pensamiento dominante en cada época, en este caso concreto, parece ser que habría venido motivada, siempre según los autores, por la influencia todavía cercana en el tiempo y en el pensamiento de Rousseau y sus teorías de “el buen salvaje”. Según los autores del libro, esta teoría no daría una explicación coherente y lógica a las representaciones que aparecen en las profundidades de las cuevas y por esa razón debió aparecer el totemismo ya a principios del siglo XX y que asociaría a una especie vegetal o animal a un grupo humano lo que llevaría a una crítica sencilla ya que en muchas ocasiones estos animales aparecen representados con flechas clavadas lo que no sería muy probable si se tratara de animales respetados o relacionados con el grupo.
Sobre las magias de caza, de destrucción y de fecundidad nos cuentan que daría mayor sentido a las pinturas aparecidas en lugares de difícil acceso ya que esta magia simpatética efectúa una relación entre la persona o animal representado y el poder sobre éste del artista que lo representa. Así, por ejemplo, tendríamos las representaciones de animales de caza a los que les faltarían órganos para reducir su fuerza o sus capacidades físicas. Ha sido una teoría duradera en el tiempo, hasta más allá de los años cincuenta y que además se ha mantenido a nivel popular.
La crítica sobre esta explicación es muy dura y se la tacha de ser falsa por equivocar ideas preconcebidas sobre los hombres del Paleolítico Superior y de tener “interpretaciones sesgadas, las contradicciones y la falta de explicación para una concepción del arte que quería ser global”.
Las teorías más modernas, serían las estructuralistas, dónde habría unos animales que constituían la base de las pinturas rupestres a las que se unirían otros animales secundarios, como meros acompañantes y con una simbología donde lo masculino y lo femenino estaría representado en estas parejas de animales y de signos.
También han sido muy duras las críticas contra la teoría estructuralista, etiquetándola de subjetiva y no global. Se ha dicho que no tiene explicación para muchas cuestiones y que ni tan siquiera puede aplicarse a todas las cuevas con pinturas prehistóricas o que presta demasiada atención a los símbolos masculinos y femeninos.
Para finalizar el capítulo, los autores reconocen no haber sido los primeros en plantear las teorías chamánicas y la dureza con que fueron respondidas dichas teorías, simplemente, porque: “…la mentalidad de hoy es hostil a la elaboración de interpretaciones en esta línea.”
Se reconoce la imposibilidad de conocer detalladamente la cultura de los distintos pobladores de Europa durante un periodo tan extenso como el Paleolítico Superior en el que se desarrolla el arte parietal paleolítico.
Sin embargo, los autores, nos explican como van a realizar sus argumentos para realizar sus teorías. Éstos se van a basar en dos cuestiones principales, la neuropsicología y la etnología.
Así, pasamos directamente a la aplicación de la teoría chamánica, a la aceptación y a la demostración de ésta, por parte de Jean Clottes y Lewis-Williams. El capítulo 4, comienza aceptando la existencia del chamanismo para la realización de las pinturas rupestres paleolíticas: “…existieron durante esta época ciertas formas de chamanismo.”  Como ya habían pretendido demostrar los autores, teniendo en cuenta que los hombres modernos que habitaron Europa en el Paleolítico Superior tenían las mismas capacidades cognitivas que los hombres actuales, el mismo sistema nervioso e idénticas características físicas y psíquicas queda demostrado el hecho de que estas pinturas fueron realizadas bajo un estado de conciencia alterada como el experimentado en todos los lugares de La Tierra por todas las sociedades pre-agrícolas.
Los autores nos dicen que dentro de las cuevas, cada espacio diferente, esta también representando por pinturas que simbolizan un rito distinto a las demás. Se nos habla de un “cosmos chamánico estratificado” donde el más allá estaría cargado de espíritus con los que se entraría en contacto a través de la alteración de conciencia, mediante las tres etapas del trance explicadas anteriormente y donde que las pinturas rupestres paleolíticas serían la representación física sobre las paredes de las cuevas que serían la frontera entre un mundo y otro. De este modo, las paredes, techos, etc., tendrían un significado propio donde los chamanes pueden realizar sus ritos incluso aprovechando las formas de estas superficies para adaptar mejor las figuras que se van a representar.
Esta teoría nos explica como no existen signos como tales, sino que se trata de las representaciones de las visiones experimentadas por los chamanes en la primera etapa del trance. De la misma forma y ya dentro del tercer estadio, las figuras parte humanas y parte animales, representan al chamán o posiblemente a un dios.
Para las representaciones de manos en positivo y negativo tienen una visión también particular y consecuente con las teorías chamánicas. Se trataría, sencillamente, de entrar en contacto a través de las manos con el mundo del más allá, ya que como vengo indicando, esta teoría, nos dice que las cuevas conducen a un “estrato inferior del cosmos chamánico”  integrando a todos los miembros del grupo, incluyendo a los niños.
En los dos últimos capítulos se explica detalladamente la teoría chamánica, a la vez que se da por hecho que se trata de una realidad indiscutible en todos los aspectos explicados por los autores. Por eso, las pinturas parietales paleolíticas fueron creadas para entrar en contacto con el más allá y siguiendo unos ritos desconocidos aún para nosotros.
En el capítulo 5 se describen algunos lugares con arte parietal a la vez que se indica brevemente otros lugares en los que aparecen pinturas como en abrigos al aire libre o también una descripción breve del arte mueble para llegar a las mismas conclusiones que demostrarían las teorías desarrolladas por Jean Clottes y Lewis-Williams.
La edición con la que he trabajado, de octubre de 2001 añade un anexo que pretende debatir sobre las críticas recibidas y ofrecer respuestas y aclaraciones sobre los malentendidos que los prehistoriadores han tenido con respecto a algunos aspectos polémicos que ofrece la teoría del chamanismo.
Lo primero que explican los autores es el recibimiento que tuvo esta teoría por parte de los compañeros de profesión y sus numerosas críticas en un primer momento. El debate al principio fue sólo dentro de las publicaciones en habla inglesa y los autores adoptarían la opción de la refutación o como hizo la mayoría de investigadores, ignorar dicha presentación y el contenido de la teoría.
Se plantea en tono de queja el hecho de que esta publicación y los amplios argumentos aportados por los autores no tuviera una reacción inmediata dentro del ámbito profesional y se vuelven a denostar el resto de teorías generalistas que han circulado en el tiempo para intentar explicar el sentido del arte prehistórico.
Ante la primera apreciación sobre la falta de interés mostrado por los investigadores, se critica el escepticismo y sobre todo el tono “violento y agresivo” de muchos investigadores contra lo que ellos creen una hipótesis perfectamente argumentada y demostrada.
Los autores van a reaccionar contra las críticas que califican como: “Reacciones irracionales: improperios foribundos”, en primer lugar, rechazando el método científico, al que se califica como “pocas veces neutral y objetivo”.
A su vez, van a protestar airadamente contra las actitudes adoptadas por el resto de investigadores. Primero, van a criticar la actuación tomada por quienes han ignorado este trabajo y sus teorías lamentando el ostracismo, el rechazo de las teorías chamánicas en general, como hacen Mohen y Taborin o más enfado aún, contra quienes han hecho crítica “destructiva” de este trabajo no de forma vehemente sino más bien con “insultos y sarcasmos”. Se citan en particular tres artículos especialmente hostiles y algunos autores teóricamente agresivos con las teorías de Jean Clottes y Lewis-Williams, como Bahn, Hamayon y también Taborin a los que se califica de falta profundidad en el debate. Por último, y continuando con el victimismo y la reacción crítica a todas las actitudes tomadas por los investigadores, van a lamentar también el hecho, ahora sí, de que las ideas expuestas en su libro hayan sido caricaturizadas, falseadas o manipuladas para aparecer como una “teoría infantil”, llena de contradiciones, fuentes no válidas o interpretaciones erróneas.
De la misma forma van a reaccionar contra quienes critican y no aceptan la comparación etnológica muy propia de la investigación en EEUU. Los autores niegan que su teoría este basada en la comparación etnológica con los san en Suráfrica o con los nativos australianos. Se sigue insistiendo, de todas formas, en que los etnólogos aseguran que el chamanismo es el tipo de religión más extendido entre pueblos que se encuentran todavía en el estadio de cazadores-recolectores, así como señalan los excesos cometidos durante la primera mitad del siglo XX contra Leroi-Gourhan o la diferenciación entre comparación etnológica y analogía.
En definitiva, se trata de una parte del libro en la que los autores se defienden del aluvión de críticas recibidas durante estos años y le dan respuestas y nuevas aportaciones a la teoría chamánica para continuar construyéndola a partir de las críticas recibidas. Todas estas preguntas e interrogantes, además de las críticas vertidas han dado a los autores la posibilidad de perfeccionar su teoría.

IV.              CRÍTICA A LA TEORÍA CHAMÁNICA.

Las críticas desde el mundo científico que ha recibido esta teoría son directamente proporcionales al uniformismo, difusión y carácter de verdad absoluta en el que la publicidad ha convertido esta teoría ante el público en general.
De forma general, me parece una obra en la que los autores no  han desarrollado el método científico ya que no se apoya sobre axiomas ni ha bebido en fuentes primarias. Se trata de un trabajo demasiado pretencioso tanto a nivel conceptual, geográfico, antropológico, artístico, psicológico, etc., como a nivel propagandístico, tanto en medios profesionales como en medios de comunicación de masas.
Lo primero que pretendo señalar es el mismo nombre que se la ha dado a la teoría presentada por estos dos autores. Se trata de “chamanismo”, “trance” y “alucinación”, en principio, tres palabras que se utilizan para realizar generalizaciones que llevan a conceptos muy subjetivos y poco precisos.
En su origen, el chamanismo estaría relacionado con curanderos que tenían unas prácticas específicas en Mongolia y Norte de Asia. En la actualidad, Jean Clottes y Lewis-Williams han trasladado este término acotado a un tiempo y un espacio concretos a la generalidad e intentando igualar esas prácticas a todas las sociedades de La Tierra y en todos los tiempos hasta el paleolítico. Se trataría de una utilización errónea del término, que unida a las otras dos palabras claves: “trance” y “alucinación” de vago significado y mezclado con la intromisión de las drogas dentro de la intencionalidad de la realización de las pinturas paleolíticas explicarían de forma sencilla la teoría que nos presentan estos autores.
El término “chamanismo” fue recogido por Eliade, quien le otorgó esa significación con carácter universal y curiosamente aceptado sin ningún tipo de valoración crítica por parte de los autores del libro y creadores de la teoría del chamanismo. De hecho, el rigor científico de Eliade es rechazado por todos los prehistoriadores ya que no sigue el método científico, no se sostienen las fuentes y es destacada su inexactitud.
Con respecto al momento histórico en que ha sido revivida esta teoría, parece muy claro que se encuentra en sintonía con una cultura de las drogas que está muy de moda en la actualidad y en el momento en que fue presentada esta teoría.
De esta manera, una teoría que como veíamos no es nueva, toma protagonismo y es aceptada por los medios de comunicación de masas por encontrarse en sintonía tanto con el mundo de las drogas como por el misterio que plantea lo oculto, causando un grave daño en el conocimiento de la sociedad que asume estas teorías sin un mínimo de carácter crítico, debido al atractivo formato con el que es presentado y aprovechando las Tecnologías de la Información y el Conocimiento.
Por otra parte, el modelo de comparación etnográfica, tampoco parece de gran utilidad, aún como señalan los propios autores, tratándose de humanos modernos que tenían el mismo sistema nervioso que los actuales. Se trata de comparar unos seres humanos que vivieron durante el Paleolítico, eran grupos de cazadores-recolectores y que no tenían posibilidad de contactar con seres humanos que hubieran tenido una revolución neolítica o más aún, una revolución industrial como si han tenido cualquier grupo de cazadores-recolectores en la actualidad.
Obviamente, no es posible, tan sólo con ese dato que aportan los autores: “los humanos actuales tienen el mismo sistema nervioso”, el hecho de transportar el teórico arte chamánico de los san hasta el Paleolítico europeo.
Por último, tenemos otro de los argumentos esgrimidos por Jean Clottes y Lewis-Williams para defender la teoría chamánica en el interior de las cuevas. Se trata, como nos explican en el capítulo 1, de alterar la conciencia y conseguir entrar en “trance”. Según los autores, basándose nuevamente en fuentes dudosas, aseguran que existen tres etapas del “trance”, según, también dudosos estudios neuropsicológicos.
Parece ser, que la mente humana no funciona según el modelo explicado en el libro. Sería en el tercer estadio cuando los chamanes presuntamente entrarían en contacto con los seres del más allá y cuando llevarían a cabo todo el arte rupestre paleolítico, una vez más, basándose en la comparación y en que los habitantes del Paleolítico tendrían el mismo sistema nervioso que los actuales; los autores de esta teoría pretenden igualar dentro del tiempo y el espacio a sociedades totalmente distintas, incluso dentro del propio Paleolítico Superior y su longevidad debieron existir diferencias profundas.
Según Bahn, el modelo de los tres niveles, además de no tener ninguna base científica, apunta que la alucinación es totalmente innecesaria para explicar el arte rupestre así como que aunque algunas pinturas estuvieran realizadas en ese estado, tampoco implica que se hicieran bajo ninguna “práctica chamánica”.
Tampoco es difícil observar, como algunas de las pinturas que los autores interpretan como producto del primer estadio, en realidad es mucho más sencillo y lógico de asociar con las primeras nociones de pintura, el punto, la recta, zig-zag o simples trazos por el mero placer de dibujar. Tampoco parece muy adecuada la interpretación de las manos en positivo y negativo sobre las paredes de las cuevas como un acercamiento al mundo del interior subterráneo. Las posibilidades son infinitas, empezando por la simple estética, hasta una forma de marcar un territorio. En definitiva, no se puede asegurar que los animales, signos, etc., representados en las cuevas paleolíticas obedezcan a una voluntad chamánica. No se puede argumentar que todo el arte prehistórico paleolítico forme parte de una misma intencionalidad, de una supuesta religión y bajo los efectos de algunas drogas e interpretadas por chamanes y mucho menos aún, pretender que toda la comunidad científica acepte como dogma de fe semejante teoría.
Por lo tanto, llegamos a la conclusión de que tanto el chamanismo, no puede extenderse ni en el espacio ni el tiempo, además de no estar determinadas correctamente sus creencias y actividades, las drogas u otras formas de entrar en “trance” tampoco parecen explicar de forma contundente las pinturas rupestres paleolíticas, así como el modelo de “3 niveles” tampoco se trata de algo definido en neuropsicología.
A raíz de estas conclusiones, parece claro que la difusión mediática que ha tenido esta teoría, además de la aceptación acrítica de medios interesados por el misterio y por fomentar programas de TV o libros que nada tienen que ver con el método científico han dado argumentos sólidos a Jean Clottes y Lewis-Williams para criticar duramente a sus compañeros de profesión por no aceptar la teoría, por omitirla o por criticarla abiertamente. A su vez, los autores insisten en presentar la teoría como un novedoso trabajo científico e intelectual, cuando hemos visto que no es así, además de tratarse de una teoría que no es nueva en absoluto. Desde esta posición, se está presentando una visión única de todo el arte parietal paleolítico, a lo largo de un amplio territorio y a lo largo de miles de años, lo que resulta a todas luces algo absolutamente irracional, especialmente cuando no se constatan fuentes en las que basar esta teoría ni ningún tipo de evidencias que puedan generalizar todo el arte paleolítico bajo una absurda visión chamánica y cuyos artistas estarían drogados o en una especie de trance.

V.                CONCLUSIÓN.
El principal objetivo de la obra es la interpretación del arte paleolítico, su funcionalidad y significado.
Desde la aparición de este arte en el último tercio del siglo XX, se han sucedido estas interpretaciones generalistas, que desde mi punto de vista, poca luz van a ofrecer sobre la intencionalidad con la que los artistas paleolíticos las representaron.
La teoría chamánica se sostiene sobre dos argumentos principales:
-         Los estudios etnográficos realizados con los aborígenes australianos y con el pueblo san en Suráfrica comparándolos con los cazadores-recolectores del Paleolítico.
-         La neuropsicología basada en el hecho de que los hombres del Paleolítico tenían el mismo sistema nervioso que los actuales y en el curioso modelo de “3 niveles”.
Sobre esos dos argumentos basaría todo el arte prehistórico palolítico, dando por cierto, el hecho de que todas esas manifestaciones artísticas estarían creadas con un objetivo religioso, mágico, ritual, etc.
Sin embargo, no parece muy acertado el hecho de considerar todo el arte paleolítico como algo homogéneo a lo largo de miles de años y en todo el territorio europeo.
Creo, sinceramente, que no existe ninguna teoría que pueda explicar todo el arte paleolítico en su conjunto, los investigadores deben abandonar la idea de una interpretación general y sobre todo, no olvidar, que una vez desaparecidos los artistas paleolíticos, no podemos pretender crear una teoría global sobre este tipo de arte.
En cualquier caso, parece evidente que todas las teorías presentadas pueden tener algo de certeza y los investigadores deberían tener mayor flexibilidad al considerar opciones distintas a sus propias conclusiones y intentar realizar las investigaciones de forma inductiva desde lo particular de cada cueva hasta la generalidad del total del arte prehistórico.

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NATIONAL GEOGRAPHIC ESPAÑA. “La evolución del hombre: De África a Atapuerca”. Edición especial.

JOSÉ LUIS ROMERO CARRETERO.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Una mariscada en Málaga hace 150.000 años




Los habitantes de la Península Ibérica ya consumían marisco hace 150.000 años. Así lo aseguran un grupo internacional de científicos tras examinar los restos hallados en una cueva de la localidad malagueña de Torremolinos. Se trata del vestigio más antiguo encontrado que atestigua el consumo de moluscos por parte de neandertales.
Las conclusiones del estudio, liderada por el profesor de la Universidad de Sevilla Miguel Cortés Sánchez y en la que participan científicos del CSIC, se publican en PLoS ONE.
Existen fósiles que demuestran que hace 150.000 años ya se practicaba el marisqueo en Sudáfrica, aunque la llevaban a cabo los 'Homo sapiens' y no los neandertales (el hallazgo se produjo en el yacimiento de Pinnacle Point).

Evolución humana

La investigación en Cueva Bajondillo ha revelado que los neandertales también consumían marisco en esa época, un hallazgo que tiene implicaciones para el conocimiento de la evolución humana. "Muchos investigadores argumentan que el marisqueo es uno de los comportamientos que define a los humanos modernos y, en cierta medida, una ventaja adaptativa que permitió que el 'Homo sapiens se expandiera. Pero esta investigación demuestra que, en el mismo momento, los 'Homo sapiens' del sur de África y los 'Homo neanderthalensis' asentados en el sur de la Península Ibérica, aprovechaban estos recursos�, explica el investigador del CSIC Francisco Jiménez Espejo.
"Este descubrimiento sitúa a Cueva Bajondillo como el registro más antiguo de esta actividad en neandertales, ya que hasta ahora la prueba más arcaica localizada no superaba los 50.000 años", señala Jiménez.
Cueva Bajondillo cuenta con un registro compuesto por 19 estratos arqueológicos que supera los 150.000 años de antigüedad. En ella se han encontrado restos de asentamientos del Paleolítico medio, el Paleolítico superior, el Epipaleolítico y el Neolítico.

FUENTE: EL MUNDO

viernes, 23 de septiembre de 2011

Dmanisi y la Primera salida Africana hace 2 M.a.

Excavación en le yacimiento de Dmanisi (Georgia).|PNASExcavación en le yacimiento de Dmanisi (Georgia).|PNAS
Con un aspecto entre humano y simiesco, bípedos y capaces de hacer sencillas herramientas de piedra, los primeros 'Homo' de la Tierra no tardaron en viajar fuera del continente africano que les vio nacer. Hace casi dos millones de años, o quizás más, ya hubo asentamientos humanos en lo que hoy es Georgia, un pequeño país al norte de Turquía.
Así lo asegura el equipo que trabaja en este prolífico yacimiento desde 1991, cuando apareció la primera mandíbula de un humano que resultó tener 1,8 millones de años y pertenecer a una especie nueva de homínido, bautizada como 'Homo georgicus' por tener unas características algo distintas del 'Homo habilis' que por aquel entonces habitaba África, el primero de nuestro género por su habilidad para hacer herramientas con una tecnología simple que se conoce como Olduvayense o Modo 1.
Los que llegaron a Dmanisi tenían un cerebro pequeño, de unos 700 centímetros cúbicos y corta estatura. Arribaron a la región hace al menos 1,85 millones de años, o antes, como prueba la existencia de 122 utensilios de piedra junto con restos de fauna, datados por magnetoestatigrafía. Según publican los investigadores esta semana, en la revista 'Proceedings of National Academy of Science' (PNAS), hay pruebas de que el lugar fue ocupado muchas veces diferentes, aparentemente por una población itinerante.

Un viaje complicado

"Sabíamos que había presencia humana muy antigua en Dmanisi y ahora hemos podido probar que ocurrió unos 200.000 años antes de lo que se pensaba, casi en los orígenes del género humano. Ya se sospechaba porque después, hace 1,8 millones de años, las condiciones del clima hubieran complicado mucho la salida de África. Hacía frío en el norte y una gran aridez en Oriente Próximo que habría hecho muy complicado el viaje", argumenta Jordi Agustí, miembro del Instituto de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) y coautor de este trabajo.
Los paleontólogos firmantes recuerdan que Dmanisi fue ocupado antes de la primera presencia de 'Homo erectus' ('H. ergaster') al este de África, un homínido más evolucionadoŽ, con un cerebro de 1.000 cc de media. En su opinión, la cronometría de las herramientas de Dmanisi apoya la hipótesis de que el origen de los 'erectus' fue Eurasia, dado que en África sólo se han encontrado fósiles más recientes -de hace 1,75-1,65 millones de años- de esta especie.
Apuntan también que la presencia de homínidos en China se ha confirmado también hace 1,7 millones y que el 'Hombre de Java' se dató con 1,6 millones.
"La posibilidad de que 'Homo erectus' evolucionara en Eurasia provoca dos obvias conclusiones: la primera, que un primitivo ancestro había emigrado de África hace más de 1,9 millones de años, lo que es consistente con los hallazgos de Dmanisi y con el 'Homo floresiensis'; y la segunda, que el 'H. erectus' volvió a migrar a África, lo que apoya la conclusión de que fue contemporáneo del 'Homo habilis" en aquel continente, según argumentan los científicos.
En todo caso, concluyen que aún faltan muchos datos para componer el 'puzzle' de la evolución humana, una historia en la que el hallazgo de cada nueva pieza es fruto de muy diferentes interpretaciones.

FUENTE: EL MUNDO

lunes, 12 de septiembre de 2011

El primer niño Neardental de Madrid





La Comunidad de Madrid abrirá al público como yacimiento visitable el "valle de los neandertales".
 
El vicepresidente y consejero de Cultura y Deporte, Ignacio González, presentó hoy uno de los hallazgos paleontológicos más importantes en la Comunidad de Madrid en los últimos años: cuatro dientes de un menor de unos dos años y medio que vivió hace más de 40.000 años, lo que supone el primer niño neandertal que aparece en la región. El vicepresidente también anunció que se ha terminado el proceso de compra de la práctica totalidad de los terrenos del Calvero de la Higuera como primer paso para la creación de un yacimiento visitable en este lugar que facilite el conocimiento de esta zona a todos los madrileños y visitantes de la región.

El descubrimiento ha tenido lugar en los yacimientos del Calvero de la Higuera, en Pinilla del Valle, donde se está desarrollando la X campaña de excavaciones. Las piezas, perfectamente conservadas y aparentemente de un mismo Homo neanderthalensis –tal vez una niña, a la que los investigadores han bautizado como ‘Lozoya’, en homenaje al río que baña este valle- han sido localizadas en el yacimiento denominado Cueva Des- Cubierta, en el que también se han encontrado diversos restos paleontológicos y de industria lítica (herramientas fabricadas en piedra).

González destacó que “los resultados que hoy se dan a conocer y que son fruto de diez años continuados de trabajo ponen de manifiesto una vez más el compromiso de la Comunidad de Madrid con la investigación científica”. “Desde el primer momento hemos respaldado el trabajo de científico, hemos escuchado sus peticiones y atendido a las directrices de la propia investigación”, señaló.

La actual campaña de excavaciones en Pinilla del Valle está siendo muy rica en hallazgos, tal y como se desprende del balance provisional presentado hoy en los propios yacimientos por Ignacio González, y por los tres directores de las excavaciones: el paleoantropólogo y director del Centro de Investigación UCM-ISCIII sobre Evolución y Comportamiento Humanos y codirector de Atapuerca, Juan Luis Arsuaga; el arqueólogo, director del Museo Arqueológico Regional y codirector de las excavaciones en Oldupai Gorge, Enrique Baquedano, y el geólogo y vicedirector del CENIEH, Alfredo Pérez-González. Al acto también ha asistido la alcaldesa de Pinilla del Valle, Gema Ramírez, así como otros ediles de la zona.

Antigüedad superior a 40.000 años
Los investigadores han explicado que aún es pronto para poder concretar la datación de los dientes hallados, pero sí han avanzado que la antigüedad será superior a los 40.000 años, puesto que han aparecido asociados a restos fósiles de Stephanorhinus hemitoechus o rinoceronte de estepa, que se extinguió hace 40.000 años. Asimismo, en esta misma cueva han seguido apareciendo multitud de restos de fauna pleistocena, como el uro o Bos primigenius, antepasado del actual toro, así como industria lítica.

Estos nuevos hallazgos convierten al Calvero de la Higuera en único en toda la Comunidad de Madrid, porque los tres yacimientos con restos fósiles de homínidos anteriores a nuestra especie se encuentran aquí, a escasos metros de distancia los unos de los otros. En Cueva del Camino aparecieron dos molares en los años 80, en Cueva de la Buena Pinta se descubrieron dos molares en la campaña de excavaciones de 2007 y ahora en Cueva Des-Cubierta se acaban de encontrar los primeros restos de un infante neandertal. En toda España no llegan a 20 las zonas con restos de Homo neanderthalensis.

Dos nuevos yacimientos
En paralelo, cabe destacar que este año se han descubierto dos nuevos yacimientos (Toconal y Carrión) en otro de los calveros del mismo complejo kárstico, “Los Calveros”, situado en Pinilla del Valle.

Con respecto al resto de los yacimientos ya conocidos, en el Abrigo de Navalmaíllo, campamento que ocuparon los neandertales hace más de 70.000 años, se ha continuado trabajando en la ampliación de la superficie de excavación y prácticamente se ha llegado al Nivel F, el mismo en el que se han encontrado muchos más instrumentos para sus actividades (como lascas, denticulados o raederas) y de la fauna que consumieron (principalmente rinoceronte de estepa, uros, caballos, etc.). Y en la Cueva de la Buena Pinta, antiguo cubil de hienas frecuentado en ocasiones por los mismos homínidos, el equipo de investigación ha comprobado que el área de actividad humana fue más extensa de lo que se pensaba.

Por los yacimientos han pasado durante toda la campaña unas 130 personas, entre arqueólogos, paleontólogos, geólogos, restauradores y topógrafos, así como algunos estudiantes de especialidad en dichas disciplinas. También han estado durante este mes el artista plástico Fernando Fueyo y el director Javier Trueba, para la realización de un libro y de un documental científico, respectivamente.

La décima campaña de excavaciones está financiada por la Vicepresidencia y Consejería de Cultura y Deporte de la Comunidad de Madrid y por la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales del Ministerio de Cultura. Asimismo, cuenta con el patrocinio de la empresa Mahou y del Canal de Isabel II y con la gestión económico-administrativa de la Fundación General de la Universidad de Alcalá. Además, tiene la colaboración de la Consejería de Educación y Empleo; del Parque Natural de la Cumbre, Circo y las Lagunas de Peñalara, y del Ayuntamiento de Pinilla del Valle.

A medio plazo, Pinilla del Valle se sumará a los catorce yacimientos ya visitables: la necrópolis medieval de Sieteiglesias (Lozoyuela-Navas- Sieteiglesias); la necrópolis visigoda de Remedios (Colmenar Viejo); el conjunto arqueológico de la Dehesa de la Oliva (Patones); la Calzada romana de Galapagar; el hábitat carpetano de Miralrío (Rivas-Vaciamadrid); la ciudad romana de Complutum, que incluye el Foro, la trama urbana y la Casa de Los Grifos (Alcalá de Henares); el yacimiento romano de El Encín (Alcalá de Henares); la casa romana de Hippolytus (Alcalá de Henares); el castillo medieval de Arroyomolinos (1ª Fase); Caminería histórica del Valle de la Fuenfría (Cercedilla); la Iglesia del Buen Suceso, en la estación de Cercanías de Sol (Madrid); la Plazuela de los Caños del Peral, en la estación de Ópera de Metro de Madrid; y el Antiquarium y Paseo Arqueológico del Palacio Arzobispal, en el recinto amurallado de Alcalá de Henares.

FUENTE: EL DIGITAL DE MADRID

jueves, 8 de septiembre de 2011

Hallan tres yacimientos nuevos de neandertales en el Valle de Lozoya (Madrid)

El catedrático de paleontología en la Universidad Complutense de Madrid Juan Luis Arsuaga ha hallado, junto a su equipo de investigación, tres nuevos yacimientos de neandertales en el Valle de Lozoya (Madrid), donde llevan trabajando desde el año 2002.

Tras su ponencia en el XIX Seminario Bienal de la Real Sociedad Española de Historia Natural, que se ha inaugurado hoy en el campus toledano de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), Arsuaga ha adelantado a Efe el nuevo descubrimiento, que será oficialmente presentado en rueda de prensa el próximo día 12 de septiembre.

Arsuaga, que además es codirector del Equipo de Investigaciones en los Yacimientos de la Sierra de Atapuerca (Burgos), ha explicado que a Efe que llevan nueve años trabajando en tres yacimientos que ya fueron descubiertos en el Valle de Lozoya, en los que han hallado restos de dientes de neandertales y rastros de tortugas mediterráneas y, sobre todo, de gamos.

Así, son ya seis yacimientos los que se han descubierto en esa zona, 'algo que es muy importante porque en Madrid no se habían encontrado antes restos de neandertales', ha continuado Arsuaga.

Sobre la trascendencia de estos tres nuevos descubrimientos, Arsuaga ha reconocido que no supondrán una novedad para la línea evolutiva del ser humano, pero sí son interesantes para conocer más sobre las pautas sociales y el comportamiento de estos homínidos, como por ejemplo, la manera en que explotaban sus recursos.

Para este reconocido investigador, que cuenta con más de ochenta publicaciones, las características del hombre actual están más asociadas al medio social que al medio ecológico.

'Desde el pelo hasta nuestra vida sexual o nuestras capacidades abstractas' son consecuencia más directa del entorno social que del ecológico, lo que en el mundo académico se denomina 'competencia social'.

Como ha señalado el propio Arsuaga en su ponencia del XIX Seminario Bienal de la Real Sociedad Española de Historia Natural: 'yo vengo aquí a plantear problemas, no soluciones'.

Y ha desafiado a los asistentes a que investiguen cómo desaparecieron los neandertales del Valle de Lozoya porque él, de momento, no lo sabe.

FUENTE: LA REGIÓN

domingo, 28 de agosto de 2011

Los neandertales mejoraron al ser humano no africano


Mapa mundi con el porcentaje de herencia neandertal. De azul a rojo, de menos a más.|ScienceMapa mundi con el porcentaje de herencia neandertal. De azul a rojo, de menos a más.|Science
Los neandertales, esos cercanos primos de la especie humana moderna que dejaron de existir hace 28.000 años, mejoraron la genética de los 'Homo sapiens' una vez que estos últimos salieron de África. Así se demuestra en un artículo, publicado esta semana en 'Science, en el que los autores han logrado identificar varios genes y regiones el ADN que furon aportados por los neandertales al sistema inmune que aún tenemos.
El estudio, dirigido por Peter Parham, de la Universidad de Stanford, ha sido posible una vez que se conocen los genomas tanto de los neandertales (homínidos que evolucionaron en Eurasia hace medio millón de años) como los denisovanos (una especie humana recién descubierta en Siberia, que habría poblado Asia y procedería de la misma rama evolutiva que los neandertales).
Investigaciones previas ya habían señalado que el cruce entre las tres especies humanas que compartían el planeta hace más de 60.000 años, se produjo en Eurasia, razón por la cual se identificó un 2,5% de ADN neandertal (de media) en todos los no africanos. También se detectó parte de ADN denisovano en poblaiones asiáticas, sobre todo de Melanesia, donde el porcentaje de ADN ancestral asciende a casi el 6%.
Pero se pensaba que es aportación de seres menos evolucionados no habría sido importante, algo que desmiente ahora el estudio. Los investigadores se centraron en el sistema inmune (conocido como HLA), porque está sometido a la presión de las enfermedades y muta con facilidad. Sospechaban que una parte podía venir de homínidos primitivos, dado que no eran habituales.
La comparación de secuencias genómicas les dió la razón: había varios genes en el HLA (como el B*51 o el C*07) que eran propios de la evolución de los neandertales y habían pasado a las poblaciones de humanos modernos, y lo mismo pasaba con una región llamada 'HLA class I'. Los porcentajes de presencia entre los europeos era de un 50%, los asiáticos un 80%, los de Papúa Nueva Guinea hasta un 95%, pero no estaban en los africanos.

Genes de los denisovanos

También encontraron dos genes que son propios del genoma de los denisovanos (la única especie descrita con un trozo de dedo y un diente) que están presentes en los asiáticos, sobre todo del oeste, pero que no aparecen en el genoma de los nacidos en África.
La conclusión, indican los autores, es que "el mestizaje con otras especies mejoró a los humanos modernos". Así lo cree también Carles Lalueza-Fox, del CSIC, que ha secuenciado ya varios genes de neandertal: "Estos humanos se adaptaron durante cientos de miles de años a un entorno, en Eurasia, y crearon defensas inmunológicas frente a patógenos locales que luego se extendieron entre los humanos modernos".
Para los investigadores de Stanford se trata de un claro ejemplo de selección natural: aquellos que portaban los genes protectores, es decir, procedían de la hibridación con los neandertales, sobrevivieron en mayor medida que quienes no los tenían.
Lalueza-Fox, por su parte, indica que "pudo deberse al azar y luego se expandió a medida que aumentaban las poblaciones".

FUENTE: EL MUNDO

jueves, 25 de agosto de 2011

Hallan el artefacto de madera configurado con mango más antiguo del registro arqueológico mundial

 

 

Podría adelantarse la hipótesis de que se tratara de un posible instrumento para realizar tareas de recolección o de mantenimiento de los fuegos

Un equipo del IPHES (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social) ha encontrado la impronta (el negativo) del  artefacto de madera configurado con mango más antiguo del registro arqueológico mundial. El hallazgo ha tenido lugar en el yacimiento del Abric Romaní, en Capellades (Barcelona) durante la campaña de excavación que se realiza del 8 al 31 de agosto bajo la dirección de Eudald Carbonell. Se trata del único objeto con esta morfología descubierto durante los más de cien años de estudio arqueológico en este yacimiento, con una secuencia estratigráfica que va de los 35.000 años antes del presente a los 75.000 años.
Este artefacto destaca por la configuración del mango y de su parte activa (el resto de la pieza). Esta última mide 15 cm de largo por 8 cm de ancho y tiene una morfología triangular con una sección elíptica. Esta parte activa se encuentra claramente diferenciada de la zona ergonómica (por donde se cogería) que es de sección circular y hace 17 cm de largo por 4 cm de diámetro. Aunque se desconoce su uso o funcionalidad real, ya que nunca se había documentado una pieza similar en yacimientos del Pleistoceno superior, podría adelantarse la hipótesis de que se tratara de un posible instrumento para realizar tareas de recolección o de mantenimiento de los fuegos. El artefacto está parcialmente carbonizado y se ha conservado gracias al travertino que caracteriza la construcción de la estructura del Abric Romaní y los sedimentos que lo llenan.
El contexto
El nivel P donde se encuentra este fósil ha sido datado por las serie del uranio-torio y ha dado una antigüedad de más de 55.000 años, correspondiente al estadio isotópico 3, un momento en que se producen cambios constantes de temperatura y humedad.  Localizado en el cuadro S54, pertenece al Pleistoceno superior.
El contexto en el que ha aparecido nos indica una ocupación de  cazadores recolectores de la especie Homo neanderthalensis. Se ha identificado un conjunto de hogares con restos de fauna de cérvidos, caballos y bóvidos. Junto a estos fósiles se localiza una importante industria tallada en sílex y otro tipo de madera que se utilizaba como combustible, así como otros objetos elaborados también con este material, como los ya encontrados en niveles superiores y que podrían haberse utilizado como bandejas.
Por lo que se refiere a la microfauna, se han documento  especies relacionadas con ambientes acuáticos, como la rata de agua, de manera muy abúndate, y otras propias de entornos más húmedos, que los actuales de la zona, como las musarañas de dientes rojos.
Las condiciones de sedimentación registradas en el Abric Romaní, consistentes en la deposición de carbonatos que forman niveles de travertinos estériles han permitido una conservación extraordinaria de todo tipo de restos, entre los que sobresalen los hogares y las herramientas de madera, por su singularidad y excepcionalidad. Con el descubrimiento de todo este material se efectúan estudios de distribución espacial para interpretar los diferentes usos y modo de ocupación de las poblaciones neandertales.
Las conclusiones, después de 30 años de excavación en el Abric Romaní, y sabiendo que Homo neanderthalensis se extingue hace 25.000 años en Eurasia, apuntan a que se trata de organizaciones humanas con una estructura social compleja y avanzada. La excepcionalidad de este registro y su conservación permite tener datos muy contrastados de las actividades domésticas y de la conducta de los neandertales.
La excavación del Abric Romaní cuenta con una subvención de la Generalitat de Cataluña y la colaboración del Ayuntamiento de Capellades.

FUENTE: IPHES