domingo, 25 de septiembre de 2011

Una mariscada en Málaga hace 150.000 años




Los habitantes de la Península Ibérica ya consumían marisco hace 150.000 años. Así lo aseguran un grupo internacional de científicos tras examinar los restos hallados en una cueva de la localidad malagueña de Torremolinos. Se trata del vestigio más antiguo encontrado que atestigua el consumo de moluscos por parte de neandertales.
Las conclusiones del estudio, liderada por el profesor de la Universidad de Sevilla Miguel Cortés Sánchez y en la que participan científicos del CSIC, se publican en PLoS ONE.
Existen fósiles que demuestran que hace 150.000 años ya se practicaba el marisqueo en Sudáfrica, aunque la llevaban a cabo los 'Homo sapiens' y no los neandertales (el hallazgo se produjo en el yacimiento de Pinnacle Point).

Evolución humana

La investigación en Cueva Bajondillo ha revelado que los neandertales también consumían marisco en esa época, un hallazgo que tiene implicaciones para el conocimiento de la evolución humana. "Muchos investigadores argumentan que el marisqueo es uno de los comportamientos que define a los humanos modernos y, en cierta medida, una ventaja adaptativa que permitió que el 'Homo sapiens se expandiera. Pero esta investigación demuestra que, en el mismo momento, los 'Homo sapiens' del sur de África y los 'Homo neanderthalensis' asentados en el sur de la Península Ibérica, aprovechaban estos recursos�, explica el investigador del CSIC Francisco Jiménez Espejo.
"Este descubrimiento sitúa a Cueva Bajondillo como el registro más antiguo de esta actividad en neandertales, ya que hasta ahora la prueba más arcaica localizada no superaba los 50.000 años", señala Jiménez.
Cueva Bajondillo cuenta con un registro compuesto por 19 estratos arqueológicos que supera los 150.000 años de antigüedad. En ella se han encontrado restos de asentamientos del Paleolítico medio, el Paleolítico superior, el Epipaleolítico y el Neolítico.

FUENTE: EL MUNDO

viernes, 23 de septiembre de 2011

Dmanisi y la Primera salida Africana hace 2 M.a.

Excavación en le yacimiento de Dmanisi (Georgia).|PNASExcavación en le yacimiento de Dmanisi (Georgia).|PNAS
Con un aspecto entre humano y simiesco, bípedos y capaces de hacer sencillas herramientas de piedra, los primeros 'Homo' de la Tierra no tardaron en viajar fuera del continente africano que les vio nacer. Hace casi dos millones de años, o quizás más, ya hubo asentamientos humanos en lo que hoy es Georgia, un pequeño país al norte de Turquía.
Así lo asegura el equipo que trabaja en este prolífico yacimiento desde 1991, cuando apareció la primera mandíbula de un humano que resultó tener 1,8 millones de años y pertenecer a una especie nueva de homínido, bautizada como 'Homo georgicus' por tener unas características algo distintas del 'Homo habilis' que por aquel entonces habitaba África, el primero de nuestro género por su habilidad para hacer herramientas con una tecnología simple que se conoce como Olduvayense o Modo 1.
Los que llegaron a Dmanisi tenían un cerebro pequeño, de unos 700 centímetros cúbicos y corta estatura. Arribaron a la región hace al menos 1,85 millones de años, o antes, como prueba la existencia de 122 utensilios de piedra junto con restos de fauna, datados por magnetoestatigrafía. Según publican los investigadores esta semana, en la revista 'Proceedings of National Academy of Science' (PNAS), hay pruebas de que el lugar fue ocupado muchas veces diferentes, aparentemente por una población itinerante.

Un viaje complicado

"Sabíamos que había presencia humana muy antigua en Dmanisi y ahora hemos podido probar que ocurrió unos 200.000 años antes de lo que se pensaba, casi en los orígenes del género humano. Ya se sospechaba porque después, hace 1,8 millones de años, las condiciones del clima hubieran complicado mucho la salida de África. Hacía frío en el norte y una gran aridez en Oriente Próximo que habría hecho muy complicado el viaje", argumenta Jordi Agustí, miembro del Instituto de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) y coautor de este trabajo.
Los paleontólogos firmantes recuerdan que Dmanisi fue ocupado antes de la primera presencia de 'Homo erectus' ('H. ergaster') al este de África, un homínido más evolucionadoŽ, con un cerebro de 1.000 cc de media. En su opinión, la cronometría de las herramientas de Dmanisi apoya la hipótesis de que el origen de los 'erectus' fue Eurasia, dado que en África sólo se han encontrado fósiles más recientes -de hace 1,75-1,65 millones de años- de esta especie.
Apuntan también que la presencia de homínidos en China se ha confirmado también hace 1,7 millones y que el 'Hombre de Java' se dató con 1,6 millones.
"La posibilidad de que 'Homo erectus' evolucionara en Eurasia provoca dos obvias conclusiones: la primera, que un primitivo ancestro había emigrado de África hace más de 1,9 millones de años, lo que es consistente con los hallazgos de Dmanisi y con el 'Homo floresiensis'; y la segunda, que el 'H. erectus' volvió a migrar a África, lo que apoya la conclusión de que fue contemporáneo del 'Homo habilis" en aquel continente, según argumentan los científicos.
En todo caso, concluyen que aún faltan muchos datos para componer el 'puzzle' de la evolución humana, una historia en la que el hallazgo de cada nueva pieza es fruto de muy diferentes interpretaciones.

FUENTE: EL MUNDO

lunes, 12 de septiembre de 2011

El primer niño Neardental de Madrid





La Comunidad de Madrid abrirá al público como yacimiento visitable el "valle de los neandertales".
 
El vicepresidente y consejero de Cultura y Deporte, Ignacio González, presentó hoy uno de los hallazgos paleontológicos más importantes en la Comunidad de Madrid en los últimos años: cuatro dientes de un menor de unos dos años y medio que vivió hace más de 40.000 años, lo que supone el primer niño neandertal que aparece en la región. El vicepresidente también anunció que se ha terminado el proceso de compra de la práctica totalidad de los terrenos del Calvero de la Higuera como primer paso para la creación de un yacimiento visitable en este lugar que facilite el conocimiento de esta zona a todos los madrileños y visitantes de la región.

El descubrimiento ha tenido lugar en los yacimientos del Calvero de la Higuera, en Pinilla del Valle, donde se está desarrollando la X campaña de excavaciones. Las piezas, perfectamente conservadas y aparentemente de un mismo Homo neanderthalensis –tal vez una niña, a la que los investigadores han bautizado como ‘Lozoya’, en homenaje al río que baña este valle- han sido localizadas en el yacimiento denominado Cueva Des- Cubierta, en el que también se han encontrado diversos restos paleontológicos y de industria lítica (herramientas fabricadas en piedra).

González destacó que “los resultados que hoy se dan a conocer y que son fruto de diez años continuados de trabajo ponen de manifiesto una vez más el compromiso de la Comunidad de Madrid con la investigación científica”. “Desde el primer momento hemos respaldado el trabajo de científico, hemos escuchado sus peticiones y atendido a las directrices de la propia investigación”, señaló.

La actual campaña de excavaciones en Pinilla del Valle está siendo muy rica en hallazgos, tal y como se desprende del balance provisional presentado hoy en los propios yacimientos por Ignacio González, y por los tres directores de las excavaciones: el paleoantropólogo y director del Centro de Investigación UCM-ISCIII sobre Evolución y Comportamiento Humanos y codirector de Atapuerca, Juan Luis Arsuaga; el arqueólogo, director del Museo Arqueológico Regional y codirector de las excavaciones en Oldupai Gorge, Enrique Baquedano, y el geólogo y vicedirector del CENIEH, Alfredo Pérez-González. Al acto también ha asistido la alcaldesa de Pinilla del Valle, Gema Ramírez, así como otros ediles de la zona.

Antigüedad superior a 40.000 años
Los investigadores han explicado que aún es pronto para poder concretar la datación de los dientes hallados, pero sí han avanzado que la antigüedad será superior a los 40.000 años, puesto que han aparecido asociados a restos fósiles de Stephanorhinus hemitoechus o rinoceronte de estepa, que se extinguió hace 40.000 años. Asimismo, en esta misma cueva han seguido apareciendo multitud de restos de fauna pleistocena, como el uro o Bos primigenius, antepasado del actual toro, así como industria lítica.

Estos nuevos hallazgos convierten al Calvero de la Higuera en único en toda la Comunidad de Madrid, porque los tres yacimientos con restos fósiles de homínidos anteriores a nuestra especie se encuentran aquí, a escasos metros de distancia los unos de los otros. En Cueva del Camino aparecieron dos molares en los años 80, en Cueva de la Buena Pinta se descubrieron dos molares en la campaña de excavaciones de 2007 y ahora en Cueva Des-Cubierta se acaban de encontrar los primeros restos de un infante neandertal. En toda España no llegan a 20 las zonas con restos de Homo neanderthalensis.

Dos nuevos yacimientos
En paralelo, cabe destacar que este año se han descubierto dos nuevos yacimientos (Toconal y Carrión) en otro de los calveros del mismo complejo kárstico, “Los Calveros”, situado en Pinilla del Valle.

Con respecto al resto de los yacimientos ya conocidos, en el Abrigo de Navalmaíllo, campamento que ocuparon los neandertales hace más de 70.000 años, se ha continuado trabajando en la ampliación de la superficie de excavación y prácticamente se ha llegado al Nivel F, el mismo en el que se han encontrado muchos más instrumentos para sus actividades (como lascas, denticulados o raederas) y de la fauna que consumieron (principalmente rinoceronte de estepa, uros, caballos, etc.). Y en la Cueva de la Buena Pinta, antiguo cubil de hienas frecuentado en ocasiones por los mismos homínidos, el equipo de investigación ha comprobado que el área de actividad humana fue más extensa de lo que se pensaba.

Por los yacimientos han pasado durante toda la campaña unas 130 personas, entre arqueólogos, paleontólogos, geólogos, restauradores y topógrafos, así como algunos estudiantes de especialidad en dichas disciplinas. También han estado durante este mes el artista plástico Fernando Fueyo y el director Javier Trueba, para la realización de un libro y de un documental científico, respectivamente.

La décima campaña de excavaciones está financiada por la Vicepresidencia y Consejería de Cultura y Deporte de la Comunidad de Madrid y por la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales del Ministerio de Cultura. Asimismo, cuenta con el patrocinio de la empresa Mahou y del Canal de Isabel II y con la gestión económico-administrativa de la Fundación General de la Universidad de Alcalá. Además, tiene la colaboración de la Consejería de Educación y Empleo; del Parque Natural de la Cumbre, Circo y las Lagunas de Peñalara, y del Ayuntamiento de Pinilla del Valle.

A medio plazo, Pinilla del Valle se sumará a los catorce yacimientos ya visitables: la necrópolis medieval de Sieteiglesias (Lozoyuela-Navas- Sieteiglesias); la necrópolis visigoda de Remedios (Colmenar Viejo); el conjunto arqueológico de la Dehesa de la Oliva (Patones); la Calzada romana de Galapagar; el hábitat carpetano de Miralrío (Rivas-Vaciamadrid); la ciudad romana de Complutum, que incluye el Foro, la trama urbana y la Casa de Los Grifos (Alcalá de Henares); el yacimiento romano de El Encín (Alcalá de Henares); la casa romana de Hippolytus (Alcalá de Henares); el castillo medieval de Arroyomolinos (1ª Fase); Caminería histórica del Valle de la Fuenfría (Cercedilla); la Iglesia del Buen Suceso, en la estación de Cercanías de Sol (Madrid); la Plazuela de los Caños del Peral, en la estación de Ópera de Metro de Madrid; y el Antiquarium y Paseo Arqueológico del Palacio Arzobispal, en el recinto amurallado de Alcalá de Henares.

FUENTE: EL DIGITAL DE MADRID

jueves, 8 de septiembre de 2011

Hallan tres yacimientos nuevos de neandertales en el Valle de Lozoya (Madrid)

El catedrático de paleontología en la Universidad Complutense de Madrid Juan Luis Arsuaga ha hallado, junto a su equipo de investigación, tres nuevos yacimientos de neandertales en el Valle de Lozoya (Madrid), donde llevan trabajando desde el año 2002.

Tras su ponencia en el XIX Seminario Bienal de la Real Sociedad Española de Historia Natural, que se ha inaugurado hoy en el campus toledano de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), Arsuaga ha adelantado a Efe el nuevo descubrimiento, que será oficialmente presentado en rueda de prensa el próximo día 12 de septiembre.

Arsuaga, que además es codirector del Equipo de Investigaciones en los Yacimientos de la Sierra de Atapuerca (Burgos), ha explicado que a Efe que llevan nueve años trabajando en tres yacimientos que ya fueron descubiertos en el Valle de Lozoya, en los que han hallado restos de dientes de neandertales y rastros de tortugas mediterráneas y, sobre todo, de gamos.

Así, son ya seis yacimientos los que se han descubierto en esa zona, 'algo que es muy importante porque en Madrid no se habían encontrado antes restos de neandertales', ha continuado Arsuaga.

Sobre la trascendencia de estos tres nuevos descubrimientos, Arsuaga ha reconocido que no supondrán una novedad para la línea evolutiva del ser humano, pero sí son interesantes para conocer más sobre las pautas sociales y el comportamiento de estos homínidos, como por ejemplo, la manera en que explotaban sus recursos.

Para este reconocido investigador, que cuenta con más de ochenta publicaciones, las características del hombre actual están más asociadas al medio social que al medio ecológico.

'Desde el pelo hasta nuestra vida sexual o nuestras capacidades abstractas' son consecuencia más directa del entorno social que del ecológico, lo que en el mundo académico se denomina 'competencia social'.

Como ha señalado el propio Arsuaga en su ponencia del XIX Seminario Bienal de la Real Sociedad Española de Historia Natural: 'yo vengo aquí a plantear problemas, no soluciones'.

Y ha desafiado a los asistentes a que investiguen cómo desaparecieron los neandertales del Valle de Lozoya porque él, de momento, no lo sabe.

FUENTE: LA REGIÓN

domingo, 28 de agosto de 2011

Los neandertales mejoraron al ser humano no africano


Mapa mundi con el porcentaje de herencia neandertal. De azul a rojo, de menos a más.|ScienceMapa mundi con el porcentaje de herencia neandertal. De azul a rojo, de menos a más.|Science
Los neandertales, esos cercanos primos de la especie humana moderna que dejaron de existir hace 28.000 años, mejoraron la genética de los 'Homo sapiens' una vez que estos últimos salieron de África. Así se demuestra en un artículo, publicado esta semana en 'Science, en el que los autores han logrado identificar varios genes y regiones el ADN que furon aportados por los neandertales al sistema inmune que aún tenemos.
El estudio, dirigido por Peter Parham, de la Universidad de Stanford, ha sido posible una vez que se conocen los genomas tanto de los neandertales (homínidos que evolucionaron en Eurasia hace medio millón de años) como los denisovanos (una especie humana recién descubierta en Siberia, que habría poblado Asia y procedería de la misma rama evolutiva que los neandertales).
Investigaciones previas ya habían señalado que el cruce entre las tres especies humanas que compartían el planeta hace más de 60.000 años, se produjo en Eurasia, razón por la cual se identificó un 2,5% de ADN neandertal (de media) en todos los no africanos. También se detectó parte de ADN denisovano en poblaiones asiáticas, sobre todo de Melanesia, donde el porcentaje de ADN ancestral asciende a casi el 6%.
Pero se pensaba que es aportación de seres menos evolucionados no habría sido importante, algo que desmiente ahora el estudio. Los investigadores se centraron en el sistema inmune (conocido como HLA), porque está sometido a la presión de las enfermedades y muta con facilidad. Sospechaban que una parte podía venir de homínidos primitivos, dado que no eran habituales.
La comparación de secuencias genómicas les dió la razón: había varios genes en el HLA (como el B*51 o el C*07) que eran propios de la evolución de los neandertales y habían pasado a las poblaciones de humanos modernos, y lo mismo pasaba con una región llamada 'HLA class I'. Los porcentajes de presencia entre los europeos era de un 50%, los asiáticos un 80%, los de Papúa Nueva Guinea hasta un 95%, pero no estaban en los africanos.

Genes de los denisovanos

También encontraron dos genes que son propios del genoma de los denisovanos (la única especie descrita con un trozo de dedo y un diente) que están presentes en los asiáticos, sobre todo del oeste, pero que no aparecen en el genoma de los nacidos en África.
La conclusión, indican los autores, es que "el mestizaje con otras especies mejoró a los humanos modernos". Así lo cree también Carles Lalueza-Fox, del CSIC, que ha secuenciado ya varios genes de neandertal: "Estos humanos se adaptaron durante cientos de miles de años a un entorno, en Eurasia, y crearon defensas inmunológicas frente a patógenos locales que luego se extendieron entre los humanos modernos".
Para los investigadores de Stanford se trata de un claro ejemplo de selección natural: aquellos que portaban los genes protectores, es decir, procedían de la hibridación con los neandertales, sobrevivieron en mayor medida que quienes no los tenían.
Lalueza-Fox, por su parte, indica que "pudo deberse al azar y luego se expandió a medida que aumentaban las poblaciones".

FUENTE: EL MUNDO

jueves, 25 de agosto de 2011

Hallan el artefacto de madera configurado con mango más antiguo del registro arqueológico mundial

 

 

Podría adelantarse la hipótesis de que se tratara de un posible instrumento para realizar tareas de recolección o de mantenimiento de los fuegos

Un equipo del IPHES (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social) ha encontrado la impronta (el negativo) del  artefacto de madera configurado con mango más antiguo del registro arqueológico mundial. El hallazgo ha tenido lugar en el yacimiento del Abric Romaní, en Capellades (Barcelona) durante la campaña de excavación que se realiza del 8 al 31 de agosto bajo la dirección de Eudald Carbonell. Se trata del único objeto con esta morfología descubierto durante los más de cien años de estudio arqueológico en este yacimiento, con una secuencia estratigráfica que va de los 35.000 años antes del presente a los 75.000 años.
Este artefacto destaca por la configuración del mango y de su parte activa (el resto de la pieza). Esta última mide 15 cm de largo por 8 cm de ancho y tiene una morfología triangular con una sección elíptica. Esta parte activa se encuentra claramente diferenciada de la zona ergonómica (por donde se cogería) que es de sección circular y hace 17 cm de largo por 4 cm de diámetro. Aunque se desconoce su uso o funcionalidad real, ya que nunca se había documentado una pieza similar en yacimientos del Pleistoceno superior, podría adelantarse la hipótesis de que se tratara de un posible instrumento para realizar tareas de recolección o de mantenimiento de los fuegos. El artefacto está parcialmente carbonizado y se ha conservado gracias al travertino que caracteriza la construcción de la estructura del Abric Romaní y los sedimentos que lo llenan.
El contexto
El nivel P donde se encuentra este fósil ha sido datado por las serie del uranio-torio y ha dado una antigüedad de más de 55.000 años, correspondiente al estadio isotópico 3, un momento en que se producen cambios constantes de temperatura y humedad.  Localizado en el cuadro S54, pertenece al Pleistoceno superior.
El contexto en el que ha aparecido nos indica una ocupación de  cazadores recolectores de la especie Homo neanderthalensis. Se ha identificado un conjunto de hogares con restos de fauna de cérvidos, caballos y bóvidos. Junto a estos fósiles se localiza una importante industria tallada en sílex y otro tipo de madera que se utilizaba como combustible, así como otros objetos elaborados también con este material, como los ya encontrados en niveles superiores y que podrían haberse utilizado como bandejas.
Por lo que se refiere a la microfauna, se han documento  especies relacionadas con ambientes acuáticos, como la rata de agua, de manera muy abúndate, y otras propias de entornos más húmedos, que los actuales de la zona, como las musarañas de dientes rojos.
Las condiciones de sedimentación registradas en el Abric Romaní, consistentes en la deposición de carbonatos que forman niveles de travertinos estériles han permitido una conservación extraordinaria de todo tipo de restos, entre los que sobresalen los hogares y las herramientas de madera, por su singularidad y excepcionalidad. Con el descubrimiento de todo este material se efectúan estudios de distribución espacial para interpretar los diferentes usos y modo de ocupación de las poblaciones neandertales.
Las conclusiones, después de 30 años de excavación en el Abric Romaní, y sabiendo que Homo neanderthalensis se extingue hace 25.000 años en Eurasia, apuntan a que se trata de organizaciones humanas con una estructura social compleja y avanzada. La excepcionalidad de este registro y su conservación permite tener datos muy contrastados de las actividades domésticas y de la conducta de los neandertales.
La excavación del Abric Romaní cuenta con una subvención de la Generalitat de Cataluña y la colaboración del Ayuntamiento de Capellades.

FUENTE: IPHES

domingo, 31 de julio de 2011

En busca de la especie 'Ñ'


Atapuerca se prepara para perseguir el cráneo de un nuevo 'Homo' a partir de 2012

MANUEL ANSEDE MADRID 30/07/2011 11:03 Actualizado: 30/07/2011 11:34
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Mandíbula hallada en 2007. JORDI MESTRE

Mandíbula hallada en 2007. JORDI MESTRE






Hace 1,2 millones de años, un grupo de humanos descuartizó el cuerpo de una abuela de unos 40 años, celebró un banquete caníbal y tiró los despojos a un pozo de casi 20 metros. Durante cientos de miles de años, los pedazos descansaron bajo una capa de tierra y restos de fauna de la zona como hipopótamos, rinocerontes, linces y osos. Sobre aquel agujero, enclavado en un pasillo que hoy enchufa la cuenca del Ebro con la del Duero, a 15 kilómetros de Burgos, pulularon Homo antecessor, Homo heidelbergensis y neandertales.
Los fósiles de aquella presunta abuela permanecieron enterrados hasta que, a finales del siglo XIX, unos 1.500 Homo sapiens llegaron y abrieron una herida en la Sierra de Atapuerca para construir una línea de ferrocarril para llevar carbón a los altos hornos de Vizcaya. Finalmente, en 2007, el equipo de investigación de Atapuerca extrajo la mandíbula de aquella abuela, el primer hominino conocido de Europa.
Es un hueso minúsculo, de unos siete centímetros, y con apenas cuatro dientes todavía engarzados, pero los codirectores de Atapuerca ven en él "una identidad europea". Lo que arrojaron a aquel agujero, sostienen, no se parece a ninguna de las especies humanas conocidas, como pensaron en principio, clasificándolo como Homo antecessor. Y mientras buscan más restos para confirmar su hipótesis ya la han bautizado: la especie Ñ.
"Todo lo que tenemos es un fragmento de mandíbula y no sabemos qué demonios es", admite uno de los codirectores de las excavaciones, José María Bermúdez de Castro. Aun sin nombre, los investigadores creen que aquella abuela tuvo un papel protagonista en la evolución humana. La campaña de excavaciones de este año concluyó el 22 de julio sin grandes novedades, pero otros estudios confirman la importancia de la especie Ñ.

Un mentón primitivo

Científicos de las universidades de Granada y Málaga han confirmado que la primera especie que salió de África fue el Homo habilis y no el Homo erectus, como se dio por hecho durante décadas. La confirmación respalda las tesis de los investigadores de Atapuerca. El Homo habilis habría abandonado África hace unos dos millones de años, dando lugar por el camino, en Asia, al Homo georgicus, que vivió hace 1,85 millones de años en lo que hoy es Georgia. "El georgicus podría haber dado lugar a la especie Ñ y esta, a su vez, a los antecessor", explica Juan Manuel Jiménez Arenas, de la Universidad de Granada, que ha estudiado la variabilidad en la forma del cráneo de los representantes del género Homo.
La lectura de la mandíbula hallada en Atapuerca, en la Sima del Elefante, también apunta a Europa. El mentón de aquella abuela de la especie Ñ es muy primitivo, parecido al de los Homo habilis africanos, pero la cara interna es "muy moderna", según los investigadores, ya que carece de la protuberancia ósea típica de las mandíbulas de esta antigüedad. La especie Ñ, sea lo que sea, no procede de un éxodo de homínidos fuera de África, sino que surgió de manera independiente en Eurasia y pudo desembocar en los antecessor y estos, a su vez, "tienen entidad para estar relacionados con ancestros de neandertales", según Bermúdez de Castro.
La especie Ñ cosería las piezas del puzzle evolutivo esparcidas por África, Asia y Europa. El codirector de Atapuerca explicará los últimos avances de sus investigaciones el próximo 23 de septiembre en Leipzig (Alemania), en el primer congreso de la recién nacida Sociedad Europea para el Estudio de la Evolución Humana.

Un cerebro pequeño

Bermúdez de Castro sostiene que allí no se dará un veredicto sobre la especie Ñ. "Sabemos poquísimo, necesitamos más restos", afirma. Aquellos humanos habrían vivido sin dominar el fuego, con una longevidad máxima de unos 50 años, similar a la de los chimpancés, y habrían sido cazadores y recolectores, además de caníbales. Aparte de la mandíbula, los investigadores han hallado en la Sima del Elefante un fragmento de húmero y una falange que pudieron pertenecer al mismo individuo.
En el húmero, un hueso del brazo, los científicos han observado marcas de corte que achacan, sin dudarlo, a prácticas caníbales. Bermúdez de Castro también cree que la especie Ñ era "una población demográficamente poco importante" y que sus individuos tendrían una capacidad craneal de "no más de 900 centímetros cúbicos", lo que indica un cerebro pequeño, comparado con los 1.500 centímetros cúbicos actuales.
Pero son todo especulaciones. Este verano, en una campaña de excavaciones calificada como "de transición", los investigadores no han hallado más restos de la especie Ñ. Pero tienen que estar allí, en el fondo del pozo. "En tres o cuatro años tendremos el nivel excavado completamente", calcula Bermúdez de Castro. Sin embargo, no hay garantías de que el cráneo de la abuela aparezca, lo que permitiría confirmar si se trata de una nueva especie. De entrada, el grupo que devoró su cadáver pudo tirar el cráneo en otra parte. Y, además, el pozo donde se ha encontrado la mandíbula es un agujero de 20 metros de profundidad, con una boca de cinco metros de diámetro. Pero esta chimenea se abría bajo la tierra, formando cavidades de decenas de metros que no se están excavando.
El cráneo pudo caer y rodar hacia la cueva, por ejemplo. "Si fue así, no lo encontraremos en cien años", zanja Eudald Carbonell, director del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social y codirector de los yacimientos de Atapuerca. En las últimas semanas, el trabajo se ha centrado en construir una pasarela sobre la Sima del Elefante para tener todo listo para poder buscar el cráneo en 2012. "Cuando aparezca podremos hacer la atribución a una especie o a otra", afirma Carbonell.

Un banquete con niños

Su colega Bermúdez de Castro plantea tres posibilidades: "O es un Homo antecessor o un Homo georgicus o una especie nueva". Los restos hallados en el yacimiento georgiano de Dmanisi tienen una antigüedad de 1,85 millones de años. La diferencia de edad con la abuela de Atapuerca es de unos 600.000 años. "Parece demasiado como para que estemos hablando de la misma especie", sospecha el paleoantropólogo. Los Homo antecessor hallados en la Gran Dolina, a pocos metros de la Sima del Elefante, vivieron hace 800.000 años. Allí un grupo de antecessor atacó el campamento de otro grupo y devoró a al menos diez individuos, casi todos niños. La abuela de la mandíbula pudo ser una versión primitiva de estos antecessor adictos a los banquetes caníbales, pero la hipótesis predominante entre los codirectores de Atapuerca es que se trata de una especie desconocida para la ciencia.
Bermúdez de Castro es el padre del nombre antecessor, pero, de momento, se niega a fantasear con la denominación de la presunta nueva especie. "Ahora no podemos tirarnos a la piscina", resume. El mote actual, especie Ñ, es un invento de los investigadores para el lanzamiento del primer número del nuevo Periódico de Atapuerca, "la mejor publicación periódica estable sobre la evolución humana", según el tercer codirector de las excavaciones, Juan Luis Arsuaga.

"Quizá se extinguió"

Pero no todos los investigadores están tan satisfechos con los fósiles de Atapuerca. El descubridor del Australopithecus sediba, el paleoantropólogo surafricano Lee Berger, acaba de elaborar un árbol genealógico de la especie humana para la revista National Geographic y el Homo antecessor ni siquiera aparece. No tiene ningún papel en la evolución. Y mucho menos la especie Ñ. "No se puede negar la existencia de 150 restos fósiles de Homo antecessor. Lee Berger nunca ha pisado Atapuerca", se defiende Bermúdez de Castro.
¿Y qué pasó con la especie Ñ? Para el codirector de Atapuerca, hay tres finales posibles: "Pudo dar lugar al Homo antecessor de la Gran Dolina o mezclarse con otros homínidos de Asia. O, quizá, la población se extinguió. Simplemente, desapareció".

FUENTE: PÚBLICO