miércoles, 27 de julio de 2011

Hallan un fémur de un adulto en la Sima de los Huesos


Fémur de un homínido de hace 500.000 años hallado en Atapuerca.|Atapuerca-EIAFémur de un homínido de hace 500.000 años hallado en Atapuerca.|Atapuerca-EIA
La campaña de excavaciones en la Sima de los Huesos, de la sierra de Atapuerca (Burgos) ha deparado una sorpresa inesperada. Cuando el equipo de paleontólogos, dirigidos por Juan Luis Arsuaga, buscaba restos de osos prehistóricos se toparon con un fémur humano, la mitad superior de la diáfisis (la caña) que perteneció a un humano de hace medio millón de años.
El hallazgo es importante porque ayudará a conocer mejor la estatura y el peso de los 'Homo heidelbergensis': "Ya hemos encontrado fémures de individuos infantiles y juveniles de esta especie, pero no teníamos ningún fémur de un adulto casi completo y es probable que podamos reconstruirle entero con restos encontrados en años anteriores ", afirma Arsuaga. En el mismo nivel encontraron también un diente y dos fragmentos de costilla humanos.
Arsuaga reconoce a ELMUNDO.es que este año no pensaban encontrar fósiles de homínidos porque la excavación se centró en una zona en la que hay un depósito de huesos de osos -se estima que unos 300- que cayeron por la Sima después de los humanos. De hecho, también han sacado un gran número de restos de estos animales, incluida una cabeza entera, así como de un léón.
Durante los últimos 30 años, los trabajos de su equipo se han centrado, precisamente, en separar las zonas con fósiles de osos de los de los humanos, que ahora resulta que también están donde no se los busca. "Ha sido una gran alegría encontrar este fémur porque iba a ser la primera campaña en casi 30 años sin fósiles humanos, así que éste sigue siendo uno de los yacimientos más importantes del mundo", asegura el investigador.
En las últimas décadas, en la Sima de los Huesos, que forma parte del complejo paleontológico de Atapuerca, se han encontrado más de 5.000 fósiles, que pertenecen a un grupo de unos 30 individuos de 'H heidelbergensis', antepasados de los neandertales. Suponen más del 90% de los fósiles humanos recuperados para el Pleistoceno Medio de todo el mundo. "Este fémur encontrado en cualquier otra parte del mundo sería algo único", asegura Arsuaga.

FUENTE: EL MUNDO

sábado, 16 de julio de 2011

Los humanos modernos no africanos comparten entre 1 y 4% de los genes con los neandertales

Así lo confirma un equipo internacional de científicos con participación española que presenta en el último número de Science el primer borrador del genoma neandertal. El estudio, que comparó el genoma de neandertal con el de cinco seres humanos de la época actual, demuestra que los humanos primitivos se mezclaron con Neandertales en el Oriente Próximo, tras salir de África y antes de extenderse hacia Eurasia.
Varios cráneos de neandertales y, al fondo, un cráneo de Homo sapiens. Foto: CSIC.
Los neandertales son unos de los parientes evolutivos más cercanos de los seres humanos modernos. Surgieron hace cerca de 400.000 años, se extendieron a lo largo de Europa y Asia Occidental, y se extinguieron hace aproximadamente 30.000 años.
El primer borrador del genoma neandertal, que publica hoy la revista Science, demuestra que durante esas migraciones los antepasados de los seres humanos modernos se hibridaron a su salida de África con los neandertales hace menos de 100.000 años. El resultado es que el humano moderno no africano (las poblaciones africanas no se mezclaron con neandertales) comparte entre 1 y 4% de los genes con los neandertales.
“Prácticamente todo nuestro ADN es muy similar a los neandertales ya que estamos evolutivamente muy próximos. Lo que los no africanos compartimos especialmente con ellos son variantes en rasgos no fundamentales de nuestra biología”, señala a SINC Antonio Rosas, uno de los autores del estudio y paleobiólogo en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC).
Mandíbulas de neandertal encontradas en la cueva asturiana de El Sidrón.
Mandíbulas de neandertal encontradas en la cueva asturiana de El Sidrón.
Según los investigadores, liderados por el Instituto Max-Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig (Alemania), el porcentaje "relativamente bajo" de ADN de neandertal en el genoma del humano moderno podría sugerir que el entrecruzamiento fue “bastante limitado”.
“Hubo flujo génico entre neandertales y el tronco común de todas las poblaciones no africanas hace unos 80.000, cuando estas salían de África. La información genética neandertal incorporada a la descendencia de esa población humana, aunque escasa, pronto se dispersó dado un inferido elevado crecimiento demográfico. Se dice que el ADN neandertal pudo “surfear” en el ADN moderno”, apunta a SINC Rosas.
La exclusividad genómica del hombre moderno
Los investigadores compararon el genoma del neandertal con los genomas de cinco humanos de la época moderna procedentes de diferentes lugares del mundo: un sudafricano del grupo San, un africano del grupo Yoruba, un chino Han, un francés, y un nativo de Papúa-Nueva Guinea.
Los resultados revelan una variedad de genes que son únicos en los humanos actuales, incluso un “puñado” de genes que se propagaron rápidamente entre el Homo sapiens después de que humanos y neandertales se separaran de un ancestro común.
Interior de la cueva del yacimiento croata de Vindija.
Interior de la cueva del yacimiento croata de Vindija.
Los hallazgos también ofrecen una lista preliminar de regiones genómicas y genes claves para la identidad humana. “Por primera vez podemos identificar ahora características genéticas que nos diferencian del resto de los organismos, incluyendo nuestros parientes evolutivos más cercanos”, señala Svante Pääbo, autor principal e investigador en el Instituto Max-Planck.
Según el paleobiólogo español, la investigación ha permitido identificar 83 genes específicos de Homo sapiens. “Estos están relacionados con funciones cognitivas, con la anatomía y fisiología de la piel, y con el desarrollo esquelético del cráneo”, declara Rosas quien añade: “Con el avance de la investigación se identificarán otros genes, y también genes específicos de neandertales”.
Por ahora, los genes identificados corresponden a aspectos fisiológicos, metabólicos, morfológicos y cognitivos -éstos últimos implicados en el síndrome de Down, la esquizofrenia y el autismo- que presentan diferencias entre los sapiens y los neandertales. No obstante, aún se desconocen las funciones concretas que se relacionarían con los cambios genéticos.
Genes con diferentes funciones
Entre los genes con funciones dispares destaca el gen SPAG17, que desempeña un papel importante en el movimiento del esperma; el TTF1, que es una factor de transcripción que activa otros genes; el gen DCHS‐1, que codifica para una proteína que interviene en la adhesión entre células y que está implicada en la cicatrización de heridas; el gen RPTN que interviene en las glándulas sudoríparas, la raíz de los cabellos y las papilas de la lengua; y el gen SOLH, que codifica para una proteína de la cual todavía se desconoce su función.
Otros genes que han podido experimentar cambios evolutivos en uno u otro linaje son el gen TRPM1, que codifica para una proteína implicada en la pigmentación; el gen AUTS2, que codifica para una proteína que se expresa en el cerebro durante el desarrollo neuronal e implicada en casos de autismo; el ACCN1 y el CADP2, también implicados en el autismo; el NRG3, implicado en la esquizofrenia; el gen THADA, que se ha asociado a diabetes de tipo II en algunos estudios, y el gen RUNX2, que interviene en la osificación esquelética y que está implicado en un trastorno conocido como displasia cleidocraneal.
Asturias es una de las claves
Los científicos obtuvieron el borrador genómico a partir de tres muestras procedentes del yacimiento croata de Vindija, correspondientes a tres individuos femeninos diferentes. El borrador se completó con la secuenciación parcial de otros tres neandertales de Mezmaiskaya (Rusia), de Feldhofer (Alemania), y de la cueva de El Sidrón (Asturias).
La aportación científica del yacimiento asturiano viene de Javier Fortea, director del Área de Prehistoria de la Universidad de Oviedo, fallecido en octubre de 2009, y al que “debemos mucho”, proclama Rosas.
“Siempre fue un hombre al que no le asustaban los retos. Fue capaz de acometer con todo el rigor la excavación científica de El Sidrón y supo acomodar su amplio saber sobre la Prehistoria a las nuevas técnicas y conceptos. Con su generosidad y entrega supo sabiamente dirigir aspectos claves de la investigación que ahora se publica”, atestigua el investigador del MNCN-CSIC.
Para analizar los restos de la cueva de El Sidrón, los científicos españoles usaron nuevas tecnologías de ultrasecuenciación masiva que permiten estudiar millones de secuencias de ADN a partir de huesos antiguos. Del individuo masculino analizado en este yacimiento se generaron 2,2 millones de nucleótidos.
De la muestra de El Sidrón, cuya excavación dirige ahora el arqueólogo de la Universidad de Oviedo, Marco de la Rasilla, también se han genotipado todas aquellas posiciones de genes en las que difieren los humanos modernos y los chimpacés.
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Referencias bibliográficas:
Green, R.E. et al. “A draft sequence and preliminary analysis of the Neandertal genome”. Science vol 328, 7 de mayo de 2010.
Burbano, H.A. et al. “Targeted Investigation of the Neandertal Genome by Array-Based Sequence Capture”. Science vol 328, 7 de mayo de 2010.

FUENTE: SINC


lunes, 4 de julio de 2011

El estudio de la dieta de Homo habilis indica que era más simio que humano

Cráneos en vista lateral de H. habilis (izquierda) y H. erectus (derecha).
W. Kimbel/C. Lockwood.
J. C. Díez Fernández-Lomana
El frondoso y complicado árbol de la evolución humana vuelve a ser sacudido por nuevos estudios. Ahora resulta que Homo habilis, al que la mayor parte de los antropólogos consideraban nuestro primer antepasado humano, debiera meterse en el cajón de los Australopithecus, unos prehumanos que desaparecieron hace más de un millón de años, unos primos muy similares a los actuales chimpancés.
Un equipo de científicos norteamericanos, encabezados por Peter Ungar, ha publicado en el Journal of Human Evolution el resultado de sus análisis de los dientes de la especie H. habilis recuperados en la Garganta de Olduvai (Tanzania) entre 1995 y 2007 y datados en torno a 1,8 millones de años, llegando a la conclusión de que la dieta de este pequeño homínido era poco variada y circunscrita a espacios reducidos. Muy alejada de la dieta que caracteriza a homínidos como el H. erectus o el georgicus, que tienen una dieta muy versátil y que obtenían el alimento de diferentes lugares y ambientes. Ungar utiliza unos microscopios confocales que le permiten observar las señales que quedan en el esmalte dentario. Dichas trazas se producen en función del tipo de alimento que se consume. Las señales dentarias en los Homo habilis de Olduvai, como en las de otros prehomínidos (Australopithecus y Paranthropus) son muy suaves y monótonas, propias de una dieta blanda, de frutos y hojas tiernas. Las señales vistas en H. erectus son muy variadas, como es esperable si se alimenta en distintos ecosistemas, y con arañazos y depresiones propias de la mezcla de alimentos, como frutos, semillas, carne, vegetales, etc. En resumen, erectus es un homínido flexible en sus hábitos alimentarios, que come de todo en todas partes, como se espera de un humano.
Homo habilis suma de esta forma una nueva derrota en nuestro árbol de familia. Desde que fuera descubierto en 1959 por Louis y Mary Leakey su estatus ha ido decayendo. Se le incluyó en nuestro género debido a que tenía un cerebro grande, era bípedo, estaba rodeado de las más antiguas herramientas de piedra y había huesos de animales cazados a su alrededor. Era el mejor candidato que teníamos en ese momento. Pues bien: ahora sabemos que el tamaño cerebral no es un gran indicador de inteligencia; conocemos a otros homínidos más antiguos que tallaron cuchillos; se ha demostrado que habilis trepaba mucho a los árboles, se movía como un australopithecus y tenía similar ritmo rápido de maduración que esos primeros homínidos.
En resumen, todo parece complicarse. ¿O no? Para David Lordkipanidze, del Museo Nacional de Georgia y descubridor del sitio de Dmanisi, de hace 1,8 millones de años, todo es ahora más fácil. Para Lordkipanidze, Asia sería la cuna del género humano, con georgicus en la base de una genealogía que dará lugar a Homo erectus. 

FUENTE: Diario de Burgos   

viernes, 24 de junio de 2011

El mapa más antiguo de Europa Occidental


Piedra con el mapa y algunos de los dibujos que se obsservan. |Journal of Human EvolutionPiedra con el mapa y algunos de los dibujos que se obsservan. |Journal of Human Evolution
Unos cazadores nómadas de hace 13.660 años, que seguramente habitaban en Francia, y cruzaban los Pirineos en busca de pieles, fueron los autores del que ha sido calificado como el primer mapa cartográfico de Europa Occidental.
Estos individuos de la cultura Magdaleniense, se alojaban en la cueva de Abauntz, en Navarra, y desde allí, uno de ellos se entretuvo en grabar en una pequeña piedra de margosa (dura por dentro y blanda por fuera) el panorama que tenía a su alrededor, señalando los cerros, los ríos, los pasos o puentes sobre el agua, las zonas inundables y hasta las áreas en las que se encontraban con más frecuencia los animales que iban a buscar.
El hallazgo y desciframiento de este tesoro cartográfico, que ha sido publicado en la revista 'Journal of Human Evolution', ha sido fruto del tesón del equipo de la arqueóloga Pilar Utrilla, de la Universidad de Zaragoza. Junto a este mapa también se encontraron otras dos piezas de gran valor: una lámpara lítica de sebo, en la que también están grabadas escenas de caza, y otra piedra que representa la cabeza de un caballo y aún no se ha publicado.
Dibujos de la fauna y el mapa. /J.H.,E.Dibujos de la fauna y el mapa. /J.H.,E.
"Seguramente eran nómadas que venían al valle del Ebro de caza y que hacían un croquis de todo lo que podía ser de interés para otras visitas o para quienes llegaran detrás de ellos. Como un mapa del tesoro en el que les dejaban señalados los puntos clave", explica la arqueóloga aragonesa.
Como todo mapa del tesoro, descifrarlo ha llevado mucho tiempo. Las piedras, explica Utrilla, aparecieron dentro de la cueva en 1993, durante unas excavaciones en la que llevaba trabajando casi 20 años.
Estaban en un nivel que, gracias a una muestra de carbón, se pudo datar en la última etapa del Magdelaniense, unos 3.000 años más recientes que las pinturas de las cuevas de Altamira. Al principio, lo que más llamó la atención fue que las figuras de los animales que aparecían en ambas estaban en perspectiva, con figuras más precisas en un primer plano y más esquemáticas al fondo.
El bloque 1 (el mapa) estaba junto a lo que fue un antiguo hogar y no lejos había varios buriles de piedra, con los que había sido grabado, por lo que se dedujo que habían sido hechos 'in situ'. Pero la superficie era un auténtico galimatías, y durante mucho tiempo no se supo interpretar. Incluso se publicó el hallazgo como una pieza artística, muy interesante, pero sin un contenido intrínseco especial.
Un día, por casualidad, observando la foto de una parte de la piedra, Utrilla se dio cuenta de cómo se parecía una de las figuras al perfil del Monte San Gregorio, que justamente está enfrente de la cueva. Volvieron al lugar y vieron la luz: allí estaban grabados el río y sus afluentes, el prado inundable, los ciervos, que estaban en zonas llanas, como corresponde, las cabras en las montañas y los caminos, señalados con puntos suspensivos.

Puntos geográficos importantes

Junto a las cabezas de las ciervas se ven unos semicírculos que bien podrían ser señales de la berrea de los machos que oyen las hembras, o indicar que olfatean el peligro. Comprobaron que señales similares se repiten en otras piezas encontradas en el Cántábrico.
Unos puntos circulares más profundos marcaban los lugares del agua, o donde recoger piedras de sílex. Incluso hay el esquema de una figura humana, que fue la última en dibujarse.
De hecho, parte del trabajo ha consistido en determinar las superposiciones de diferentes capas de figuras, para averiguar cómo fue el proceso de elaboración.
"En Europa Oriental existen piezas de hueso que parece que reproducen el paisaje, como es el caso de la encontrada en Moravia [Chequia] en la que se ve un río y sus meandros, pero en Europa Occidental sólo hay algunos casos que podrían ser paisajes, pero están en discusión, como es el bastón de mando encontrado en la cueva de El Pendo, de Cantabria", explica Utrilla.
"Sin duda, este es el ejemplo más claro del intento de hacer un mapa para que sirva de guía a otros cazadores que, como ellos, iban en busca de pieles hasta esta zona", concluye la investigadora, cuyo equipo ha revelado las capacidades cartógráficas de nuestros antepasados.

FUENTE: EL MUNDO

miércoles, 22 de junio de 2011

UN CRÁNEO REVELA EL "ABUELO" COMÚN ENTRE SAPIENS Y NEANDERTALES.

Uno de los mayores retos de la paleoantropología es encontrar al abuelo que compartieron humanos modernos y neandertales, identificar el ancestro común más cercano del Homo sapiens y el Homo neanderthalensis. Un linaje que podría llevar a ambas especies hasta una pequeña localidad al sur de Roma, Ceprano, donde en 1994 se encontró la parte superior del cráneo de un individuo adulto, entonces el resto europeo más antiguo recuperado hasta la fecha. Ahora, un grupo de investigadores de la Universidad de Roma y de la Unidad de Antropología Biocultural de la Universidad del Mediterráneo (Marsella, Francia) asegura que las características de ese cráneo lo emparentan tanto con sapiens como con neandertales.
Según el trabajo de estos investigadores, que ha publicado la revista PLoS ONE, el cráneo de Ceprano tendría en torno a 400.000 años y no los más de 800.000 años que se le llegaron a asignar inicialmente. Además, a partir de un detallado análisis comparativo junto con otros ejemplares pertenecientes al género Homo, el grupo francoitaliano ha optado por clasificar este cráneo dentro de la especie Homo heidelbergensis.
Hasta ahora, se había especulado largamente con la catalogación de este cráneo, muy difícil de atribuir. Distintos equipos lo han datado con fechas dispares, y una de las últimas investigaciones lo ubicaba como Homo antecessor, el Hombre de Atapuerca. Tal es la confusión que rodea al cráneo romano que se llegó a hablar de Homo cepranensis, definiendo a este hominino como perteneciente a una especie propia diferente a todas las demás.
Sin embargo, según el grupo de Aurélien Mounier y Giorgio Manzi, este robusto cráneo sin mandíbula pertenece a los heidelbergensis, una especie muy controvertida por la cantidad de fósiles con características muy dispares hallados por medio mundo.

El problema es el nombre

Es precisamente esta catalogación la que le chirría al codirector de las excavaciones de Atapuerca, José María Bermúdez de Castro. "La idea que propone este trabajo es muy interesante, no es para nada descabellada. El problema es el nombre, que no termina de convencer", afirma Bermúdez de Castro, que sin embargo no duda de la teoría de que el fósil italiano sea ancestro común de sapiens y neandertales.
"Parece que una maldición persigue a este pobre cráneo. El problema es que es muy difícil de datar, ya que se encontró en una cuneta, fuera de su contexto", lamenta el codirector de Atapuerca , que la semana pasada presentó los resultados de un estudio que dejan en el limbo de las especies al primer europeo, una mandíbula de 1,2 millones de años que originalmente se catalogó como antecessor. Bermúdez de Castro considera que el trabajo publicado en PLoS ONE va en la misma línea que el suyo: "Estos hallazgos nos están obligando a reinterpretar el escenario de las especies".

FUENTE: PÚBLICO

sábado, 11 de junio de 2011

El genoma del neandertal desata la polémica sobre la evolución


Cráneo de 'Homo neanderthalensis', en el CSICCráneo de 'Homo neanderthalensis', en el CSIC
Lejos de acabar con la polémica y las preguntas sin respuesta, el genoma del neandertal, presentado ayer a nivel mundial, ha reavivado el debate en torno a las implicaciones de la hibridación entre esta especie y el �omo sapiens�
Joao Zilhao, de la Universidad de Bristol, aseguraba ayer a ELMUNDO.es: "Los huesos y la tecnología ya nos decían que ambas especies hibridaron, y ahora la genética nos lo confirma.
Zilhao, junto con Erik Trinkaus, de la Universidad de Washington, han defendido desde hace tiempo que hubo hibridación, basándose en huesos encontrados en Portugal y en Rumanía. "Se acabó el debate", sentenciaba ayer Zilhao. "Además", añade "si genoma nos dice que se �apiens�y neandertales se mezclaron en Oriente Medio, es evidente que también lo hicieron cuando se los encontraron en Europa, ¿por qué no iban a hacerlo? Y entonces no son especies distintas", concluye.
El investigador portugués apunta que, aunque sostiene que los neandertales fueron absorbidos por los 'Homo sapiens' hasta desaparecer, ello no quiere decir que las poblaciones actuales europeas provengan de ese híbrido. "La historia demográfica europea es muy compleja. Recientemente se ha sabido que los europeos actuales no son los mismos que en el Paleolítico, sino que son el resultado de emigraciones desde Oriente Medio durane el Neolítico, con la expansión de la agricultura", recuerda.
Esta �epoblación�defiende que debió producirse hace 40.000 años, después de una erupción en Italia, cerca de Nápoles, que creó un gran desierto volcánico. "El genoma nos dice que tenemos un porcentaje pequeño de neandertales, pero quizás en el futuro, al estudiar más individuos, aumente la cantidad de ADN común", augura.
Pero no todos están de acuerdo con Zilhao, aunque reconocen que hay muchas preguntas ahora abiertas. José María Bermúdez de Castro, director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana (CENIEH) y codirector en Atapuerca, niega que se pueda hablar de una sola especie. "Yo siempre he pensado que pudo haber hibridaciones, incluso entre 'Homo antecessor' y 'Homo heidelbergensis', pero ello no significa que ya no sirva la definición de especie como la entendemos, sino que se va matizando".
Para Bermúdez de Castro los fósiles estudiados por Zilhao no son suficientes para asegurar si son el resultado del híbrido que, según el genoma, si debió existir. "En todo caso, es un trabajo excelente en el que hay que felicitar a los españoles que han participado", cocluye.
Su colega en Atapuerca, Juan Luis Arsuaga, director del Centro Investigación sobre Evolución y Comportamiento Humano (UCM-ISCIII), apunta que el porcentaje de ADN neandertal en los humanos es tan pequeño que "no afecta a la naturaleza humana", si bien reconoce que resulta extraño que el genoma de un francés no tenga más genética de esta especie que uno de Papúa.
"Resulta extraño que en Europa no se incorporen más genes, aunque hubo convivencia. Si así fuera, está claro que los europeos actuales son diferentes a los de entonces". "Lo que parece claro es que somos dos líneas evolutivas diferentes y que la aportación neandertal es muy pequeña y que hay 83 genes que tienen mucho peso porque encierran la clave de por qué somos como somos", concluye. Arsuaga también argumenta que cuando hay reproducción, entonces serían la misma especie y tendrian un antepasado común. Es todo muy confuso", reconoce.
Eudald Carbonell, director del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) y tercer codirector de Atapuerca, considera que la aportación de los neandertales a nuestra especie "es muy poca porque la hibridación fue algo marginal, sin trascendencia evolutiva porque no se mezclaron en Europa".
Antonio Rosas, coautor del trabajo sobre el genoma, del Museo Nacional dee Ciencias Naturales (CSIC) considera que, aunque tuvieran descendencia, neandertales y 'sapiens' "no son la misma especie". "Si hubo un segundo encuentro entre ellas, no dejó huella genética detectable, así que todo son hipótesis", concluye.

FUENTE: EL MUNDO

jueves, 9 de junio de 2011

"O los Neanderthales eran tan inteligentes como nosotros, o bien los elementos que usamos para definir ’modernidad’ no son acertados"



Juan Manuel Maíllo, premio joven investigador.


"No dejamos de tener en el subconsciente problemas de eurocentrismo"


24 de mayo de 2009

Miguel Álvarez Peralta - divulgaUNED.es | Llamamos comportamiento moderno a las evidencias arqueológicas que revolucionan la forma de vida de hace 40.000 años, cuando el auriñaciense "sorprendió" con su industria moderna la vida de los Neanderthales europeos. El trabajo de Juan Manuel está cuestionando ahora estos planteamientos clásicos de los estudios de prehistoria: "los Neanderthales también tienen evidencias de este comportamiento moderno".
La investigación lleva en curso más de 20 años. Fue iniciada en 1990 por Victoria Cabrera (UNED).
El premiado investigador irá a la Universidad de Cambridge a comparar los resultados de su investigación con las tesis opuestas que allí se defienden.


FUENTE: UNED